Adoquines en honor de las víctimas del Holocausto

Los adoquines del artista Gunter Demnig recuerdan a los perseguidos del régimen nacionalsocialista.

dpa/Sebastian Widmann - Stolpersteine

"Un hombre es olvidado solo cuando su nombre se ha olvidado", se lee en el Talmud, uno de los escritos sagrados más importantes del judaísmo. Y contra el olvido trabaja el artista alemán Gunter Demnig desde hace más de 20 años, colocando piedras en las aceras delante de casas en las que víctimas del nazismo tuvieron su última residencia conocida y voluntaria: judíos, gitanos, homosexuales, perseguidos políticos, testigos de Jehová y muertos por eutanasia. Sobre pequeñas placas se inscriben textos con un contenido siempre similar: "Aquí vivió". A continuación se puede leer nombre, año de nacimiento, año y lugar de deportación y la información disponible sobre el destino de la víctima. Estas pequeñas placas rectangulares de latón se han difundido mucho: más de 46.000 piedras en 1100 ciudades recuerdan la expulsión y el exterminio bajo el régimen nazi - en Alemania y en otros 16 países europeos, como Bélgica, Francia, Croacia, Noruega, Polonia, la República Checa y Hungría. Gunter Demnig ve en este proyecto la "obra de arte descentralizada más grande en el mundo". Entretanto ya son tantos los adoquines que Demnig no los puede producir solo y ha pedido ayuda al escultor de Berlín Michael Friedrich. El patrocinio de cada adoquín, su producción e instalación, cuesta € 120.

Devolviendo sus nombres a las víctimas

"Stolpersteine" (obstáculos en el camino) es el nombre en alemán del proyecto, cuyo sentido es devolver a las víctimas sus nombres y mostrar que eran nuestros vecinos. Muchos quedan conmovidos al contemplar estas piedras, porque de repente ven de cerca a esas personas y sus dramáticos destinos. Algunos prefieren instintivamente dar un paso más largo para no tener que pisar los pequeños adoquines. Demnig ha recibido numerosas distinciones por este proyecto, incluyendo la Orden del Mérito de la República Federal de Alemania. Sin embargo, también hay voces críticas, como las de Charlotte Knobloch, ex presidenta del Consejo Central de los Judíos en Alemania, quien argumenta que los peatones pisotean los adoquines con las víctimas. Por esa razón en Múnich aun no se han colocado estos adoquines en la vía pública. Gunter Demnig se opone a esta crítica: "Quien se inclina para leer la inscripción de las piedras, hace reverencia a las víctimas".

Día Internacional de Conmemoración del Holocausto, el 27 de enero 

www.stolpersteine.eu

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