Conocer Europa

Conocer Europa prácticamente gratis, recoger experiencias inolvidables y vivir la idea europea: todo eso hace posible el Servicio Voluntario Europeo.

dpa/Bernd Settnik - Volunteer

Cerdeña: muchos asocian la isla con las vacaciones. Tomar sol, bañarse, hacer senderismo, ir a bailar. Para Radost, Cerdeña significa en primer lugar trabajo, en una administración municipal. El Servicio Voluntario Europeo (SVE) envió a Radost, ucraniana de 19 años, a una aldea de montaña con 700 habitantes. Al principio fue un pequeño choque cultural, pero que pronto se disipó.

El EFD posibilita a jóvenes europeos formar parte por un tiempo de un proyecto de utilidad pública. En principio, toda institución pública puede asumir el papel de organización de envío o de proyecto de acogida. El único requisito para los participantes es la edad: deben tener entre 17 y 30 años. El nivel de educación escolar carece de importancia. Tampoco se espera que el candidato sepa idiomas: el EFD financia un curso de aprendizaje de idioma.

Para Radost, que había aprendido italiano en la escuela, eso no era tan importante como el pago de los costos de alojamiento y alimentación, los seguros y algo de dinero para los gastos diarios. Solo así pueden muchos jóvenes salir al exterior como voluntarios.

Hacer el bien y conocer Europa

En Alemania existen más de 400 organizaciones reconocidas que pueden enviar a voluntarios a países de la UE, pero también a países que no pertenecen a la UE, como, por ejemplo, a Azerbaiyán, Túnez o Montenegro. La Comisión de la UE creó un banco de datos europeo  para proyectos de acogida reconocidos en el marco del SVE, que es permanentemente actualizado. Así fue que Radost y otro voluntario de Ucrania pudieron apoyar a la pequeña comuna sarda en la organización de eventos culturales. Además, Radost ayudó a alumnos de escuela básica y personas de la tercera edad e impartió clases de alemán, inglés y música.

Un objetivo del SVE es fomentar una actitud positiva con respecto a una identidad europea común. Que eso no es un sobreentendido experimentó Radost en conversaciones con los habitantes de la aldea. “Muchos italianos tiene una opinión crítica sobre Europa. En Cerdeña, el escepticismo es mayor que en el resto de Italia”, dice Radost. Esa actitud le era desconocida. Ella, sus amigos en Ucrania y la familia creen en la idea europea y están convencidos de los beneficios que trae Europa. Por eso, Radost quiere contagiar su entusiasmo por Europa. Ella misma conoció mejor Europa durante los diez meses en Italia. “La Unión Europea era para mí algo abstracto. Las relaciones personales han hecho todo más claro y más concreto”, dice.

Jóvenes voluntarios europeos vienen también a Alemania. Como, por ejemplo, Giulia, que estudió en Trento, Italia. A Alemania la conoció a través del programa de intercambio Erasmus+: estudió un semestre en Bremen, en el norte de Alemania. El ataque al club parisino Bataclan en noviembre de 2015 fue para ella el acontecimiento clave en el debate sobre la idea europea. “Estaba de visita en Berlín junto con otros estudiantes. Era la primera vez y disfrutaba cada momento. Cuando nos enteramos de los sucesos de París, el estado de ánimo cambió por completo. En toda Europa parecía extenderse el pánico”, recuerda Giulia.

Giulia

Viajar crea identidad

Pero la joven mujer cree en una Europa abierta y regresa a Alemania en el verano de 2016. Esta vez como participante del SVE. Giulia dice: “La generación Erasmus lucha a su manera por Europa. Superamos fronteras, por ejemplo, viajando. Así también le damos la bienvenida a nuevas personas en nuestra vida. Eso crea confianza y fortalece la identidad europea”. Giulia trabajará un año con alumnos alemanes de escuela básica en Westerkappeln, cerca de Osnabrück, Baja Sajonia. Y planea viajar por Alemania los fines de semana junto con otros voluntarios europeos. En su blog youthreporter.de deja hablar a menudo a la música. A la pregunta sobre el futuro de Europa responde con una frase de la canción “Hey You”, de Pink Floyd: “Together we stand, divided we fall”.