Apuesta por el futuro de África

Alemania y el G20 apuestan, con nuevos programas, por la economía africana y una buena cooperación

Victoria Ataa está sentada a la sombra de un árbol de cajú. Es mediodía. “Estos árboles cambiaron mi vida. Me transformaron en una mujer feliz”, dice. Sus nueces sacaron a la campesina de una amarga pobreza. Desde que la demanda de nueces de cajú aumenta, la situación económica de Victoria Ataa ha mejorado mucho. Ataa, ghanesa de 45 años, es uno de los millones de seres humanos en África que desean mejorar sus perspectivas de futuro. Las posibilidades son buenas: el continente se halla en 2017 en el foco de la agenda global. La Unión Europea (UE) desea concertar un nuevo acuerdo de cooperación en una Cumbre UE-África. Simultáneamente, África es un tema prioritario durante la actual Presidencia alemana 2017 del G20. Un pilar de la nueva cooperación, la iniciativa “Compact with Africa”, localizada en el área financiera del G20, es coordinada por el Ministerio de Hacienda de Alemania (BMF) y tiene como objetivo prioritario fortalecer las inversiones privadas en África. La iniciativa “Compact with Africa” está concebida a largo plazo y se halla abierta a todos los países africanos que trabajan probadamente en un mejoramiento de las condiciones marco para las inversiones privadas. La iniciativa ha despertado gran interés en numerosos países, especialmente, en Costa de Marfil, Marruecos, Ruanda, Senegal y Túnez. Esos países han participado en la reciente reunión de los ministros de Finanzas y directores de los bancos centrales del G20 en Baden-Baden y conforman, como “C-5”, el primer grupo de los “Compact Countries”.

A comienzos de 2017, el Ministerio de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) de Alemania presentó un documento con los puntos centrales para un “Plan Marshall con África”. El nombre viene del legendario “Plan Marshall” de posguerra. En el marco de la iniciativa de George Marshall, por entonces ministro de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, entre 1948 y 1952 fluyeron hacia la Europa destruida por la guerra unos 13.000 millones de dólares. El “Plan Marshall” fue la chispa inicial de un crecimiento de largo plazo en Europa Occidental y está considerado el programa de desarrollo más exitoso. “Llamamos al documento Plan Marshall con África para dejar claro qué esfuerzos son necesarios. En lugar de un plan de financiación de la economía, como fue el Plan Marshall original, el Plan Marshall con África es un plan de movilización económica”, dice Gerd Müller, ministro de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania. El objetivo del Plan Marshall no es solo marcar un nuevo comienzo, sino sentar también las 
bases para una nueva forma de cooperación con África: “Queremos abandonar el viejo concepto de dador-receptor. Con África debemos cooperar en pie de igualdad. Aspiramos a una cooperación basada en la voluntad y el interés mutuos”. Se aspira a que inversiones privadas creen en África puestos de trabajo y perspectivas, ayudando a combatir así a largo plazo las causas de la emigración del continente. “Queremos soluciones africanas para los desafíos africanos”, se lee en el Plan Marshall con África.

El BMZ apoya en un principio el Plan Marshall con África con 300 millones de euros. El objetivo es que, a través de un comercio justo entre países africanos y europeos, mayores inversiones europeas y, sobre todo, más esfuerzos propios, surjan puestos de trabajo, se combata la pobreza y se asegure o restablezca la paz. Simultáneamente, se aspira a que también empresas alemanas se beneficien de la iniciativa.

Cómo puede lograrse lo demuestra fehacientemente la historia de Intersnack, fabricante alemán de snacks. Antes, le era difícil adquirir buenas nueces de cajú en África. Al mismo tiempo, la cosecha se perdía en los campos. En Ghana, las nueces de cajú no forman parte de la dieta tradicional. Para personas como Victoria Ataa era impensable que, a miles de kilómetros de distancia, en Alemania, alguien estuviera dispuesto a pagarle un buen precio por sus nueces.

Para evitar cuellos de botella en el abastecimiento, Intersnack se sumó en 2010 a la iniciativa Competitive Cashew, un programa de 50 millones de euros implementado en Benín, Burkina Faso, Costa de Marfil, Ghana y Mozambique por la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) por encargo del Ministerio alemán de Cooperación Económica y Desarrollo, la Fundación Bill & Melinda Gates y más de 30 empresas interesadas en desarrollar una cadena de abastecimiento confiable de nueces de cajú. Con programas de entrenamiento y asesoramiento se incrementa la producción, mejora el procesamiento, profesionaliza la comercialización y aumenta la exportación. Más de 400.000 campesinos de los países participantes se han beneficiado hasta hoy del programa. Muchos de ellos pudieron duplicar sus ingresos derivados del cultivo de nueces de cajú.

Una estrecha cooperación ve posible el BMZ, sobre todo, con Costa de Marfil, Túnez y Ghana. Los tres países están considerados “campeones de las reformas”, porque impulsan la democracia, los derechos humanos, la educación, la igualdad entre hombres y mujeres, la lucha contra la corrupción y un sostenido desarrollo económico. En cada uno de los tres países se definirán próximamente prioridades para seguir impulsando su desarrollo económico.

La Asociación Económica Germano-Africana (AV) ve positivamente el Plan Marshall con África. “Si los instrumentos anunciados para la cooperación con África son rápidamente concretizados e implementados, constituyen, sin duda, importantes pasos para un crecimiento sostenido y más inversiones privadas”, dice Christoph Kannengiesser, director ejecutivo de la AV. Agrega que, a mediano plazo, también pueden abrirse oportunidades para empresas alemanas. “Nuevos proyectos de construcción, tales como carreteras, líneas férreas, aeropuertos, puertos y centrales energéticas abren posibilidades para empresas medianas alemanas”, dice Kannengiesser.

África también se ve confrontada con desafíos demográficos. Expertos estiman que la población africana se duplicará hasta el año 2050, llegando a 2400 millones de habitantes. Por eso, adquieren cada vez importancia cuestiones de seguridad alimentaria, abastecimiento energético, protección de los recursos y, particularmente, el mercado laboral. “Puestos de trabajo son creados a largo plazo solo por el sector privado. Consecuentemente, lo que necesita África son menos subvenciones y más inversiones privadas”, se lee en el “Plan Marshall con África”.

Para ello, se aspira a que los países africanos creen un clima de inversiones seguro y atractivo, combatan la corrupción, detengan los flujos financieros ilegales y lleven a cabo un buen gobierno. El objetivo es que empresas y países europeos contribuyan, con innovaciones y conocimientos, a transformar los desafíos africanos en posibilidades para África. “Aproximadamente la mitad de las 20 economías del mundo que más rápidamente crecen se hallan en África. Hay que aprovechar y expandir ese potencial”, dice Kannengiesser.

Cómo ello puede lograrse lo demuestra HSH, una empresa de software de Brandeburgo, Alemania, que desde hace cinco años opera también en África. En sus oficinas en Sudáfrica, Ghana, Nigeria y la República Democrática del Congo trabajan cuatro especialistas en software de Alemania y diez de otros países, sobre todo, africanos. Los programadores desarrollan software para Gobiernos y administraciones: muchas autoridades se deciden por programas de HSH. “La digitalización de la administración es un tema candente hoy en África. Nosotros aportamos nuestra experiencia”, dice Stephan Hauber, director ejecutivo de HSH. “Quien es creativo y trabaja con respeto y paciencia, puede desarrollar una cooperación beneficiosa para ambas partes. También en el futuro seguiremos invirtiendo en África”, agrega.

También las nueces de cajú de Victoria Ataa podrán ser procesadas próximamente en África. A pocas horas en camión del campo de Ataa, una empresa danesa invirtió millones en una planta, que compra las cosechas de miles de campesinos. La Asociación Económica Germano-Africana espera que pronto más empresas alemanas sigan el ejemplo del inversionista danés. //