“Debemos redoblar 
nuestros esfuerzos”

Hinrich Thölken, embajador de la Representación Permanente de Alemania ante las Naciones Unidas, en Roma, sobre la lucha contra el hambre en el mundo.

El hambre sigue presente en el mundo y la ONU lucha contra ese flagelo. ¿Cuánto ha avanzado?

La comunidad internacional aprobó en 2015 la Agenda 2030, que también tiene como objetivo erradicar el ­hambre. Actualmente padecen hambre aún 795 millones de seres humanos. Debemos redoblar mucho nuestros ­esfuerzos para erradicar el hambre hasta el año 2030. 
La buena noticia es que técnicamente es posible, ya que en el mundo hay suficientes alimentos para todos.

¿Qué medidas prometen éxito?

Deben ser tenidos en cuenta numerosos factores: el crecimiento económico, la reducción de las desigualdades y el funcionamiento de los mercados. La logística desempeña un gran papel para reducir las pérdidas 
y desperdicios de alimentos. Queremos mejorar las 
condiciones de producción agrícola en los países más ­pobres a través de un mejor acceso a semillas y técnica agrícola y fortalecer el papel de las mujeres a través de la educación. Debemos lograr finalizar conflictos y alcanzar la paz. Se trata, por lo tanto, de todo un paquete de medidas compuesto por la cooperación para el 
desarrollo a largo plazo, ayuda humanitaria, proyectos 
y apoyo crediticio a los pequeños campesinos.

En Roma tienen su sede tres grandes agencias 
de las Naciones Unidas: la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo Inter­nacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). Usted ­representa los intereses de Alemania en esas 
organizaciones. ¿Cuáles son sus prioridades?

Vemos a la FAO sobre todo como organización de investigación en cuestiones agrarias y de alimentación en ­relación con el bosque, el suelo y la pesca. La FAO desarrolla nuevas estrategias para alimentar a la humanidad. Por eso aboga Alemania. El PMA es el mayor actor en caso de catástrofes humanitarias, ayudas transitorias y crisis. El número de crisis aumenta, algunas duran años. Apoyamos al PMA a superar esos desafíos. La tarea del FIDA es luchar contra la pobreza en zonas 
rurales y fomentar a los pequeños campesinos. Acompañamos al FIDA en las actividades de adaptación al cambio climático, el aseguramiento de las cadenas agrícolas de creación de valor y el acceso a los mercados, el apoyo a las mujeres y la mejora de la infraestructura rural.


¿Qué aporte realiza concretamente Alemania?

Somos el tercer mayor contribuyente de la FAO. Además realizamos aportes voluntarios bilaterales al Fondo Fiduciario de la FAO, hasta ahora por un total de 95 millones de dólares. A través de una asociación con Sierra Leona, por ejemplo, aspiramos a implementar pautas para una administración responsable de derechos de propiedad y uso de tierras, a efectos de aumentar sosteniblemente la productividad en la agricultura y el ­sector alimentario. En el marco del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA), todos los actores relevantes se reúnen para coordinar estrategias globales para la seguridad alimentaria, la alimentación y la agricultura sostenible. Queremos desarrollar normas y pautas de derecho internacional para fomentar la seguridad alimentaria como meta prioritaria en las políticas nacionales en todo el mundo. En el CSA, Alemania es desde 
la Conferencia de Londres sobre Siria a comienzos de 2016 el segundo mayor donante. Ya aportamos más de 700 millones de euros este año. Realizamos además un relevante aporte al abastecimiento de los refugiados ­sirios y la lucha contra los efectos de El Niño. Desde 2015 fomentamos un Centro de Innovaciones del CSA en Múnich. Desde 2013 existe una Asociación Estratégica con el FIDA, para la cual Alemania ha puesto a disposición más de 15 millones de euros. Además, el Instituto de Crédito para la Reconstrucción (KfW) concedió en 2014 al FIDA un crédito por 400 millones de euros.

¿Qué proyecto lo impresiona particularmente?

El Programa Mundial de Alimentos abastece desde hace años a millones de refugiados sirios, tanto en el país ­como en otros países, a menudo bajo difíciles condiciones y con gran riesgo personal en regiones muy 
alejadas. Ese trabajo me infunde gran respeto. ▪