"Crecer como una Alemania unida"

El ministro presidente de Turingia, Bodo Ramelow, es el anfitrión de la celebración nacional del Día de la Unidad Alemana como presidente del Bundesrat.

El ministro presidente de Turingia Bodo Ramelow
El ministro presidente de Turingia Bodo Ramelow Landesregierung Thüringen

Las celebraciones oficiales del Día de la Unidad Alemana, el 3 de octubre, tendrán lugar este año en Turingia. Como anfitrión, el ministro presidente Bodo Ramelow es actualmente presidente del Bundesrat, la cámara de representación de los Estados federados. Aquí habla del federalismo en Alemania, de sus experiencias en Alemania Occidental y Oriental y de la solidaridad vivida.

Señor ministro presidente: ¿es también una señal internacional el hecho de que la celebración de la unidad alemana tenga lugar cada año en un Estado federado diferente y no siempre en la capital, Berlín?

Lo bueno de este año como presidente del Bundesrat es también que puedo representar en el extranjero a los Estados federados alemanes. Allí, la gente siempre se asombra al ver lo que significa el federalismo en Alemania. Es bastante singular en el mundo cómo practicamos la separación de poderes entre la Federación (Estado central) y los Estados federados a través de dos cámaras. El Bundesrat representa a los 16 Estados federados. El federalismo en igualdad de derechos, pese a todas las diferencias entre los Estados federados, también podría ofrecer buenas oportunidades para resolver conflictos en otros Estados, porque la responsabilidad se asume conjuntamente.

¿Cuál es el mensaje central de Turingia para la celebración de la unidad alemana este año?

Mi lema desde el principio ha sido: crecer juntos para poder crecer juntos. Queremos mostrar lo que Turingia aporta y puede aportar para que la Alemania unida siga creciendo en su conjunto. Yo mismo llegué a Turingia desde Alemania Occidental hace 32 años. Como parte de la familia de mi padre vivía allí, ya había estado en la antigua RDA a título particular, pero no fue hasta 1990 cuando me di cuenta de que no entendía nada de la vida en el Este. Hablábamos el mismo idioma, pero teníamos una socialización completamente diferente.

¿Cómo vivió personalmente el periodo que va desde la Caída del Muro, el 9 de noviembre de 1989, hasta la unificación, el 3 de octubre de 1990?

No tuve tiempo de pensar mucho. Cuando llegué a Erfurt en febrero de 1990 como secretario sindical desde Alemania Occidental, trabajé sin descanso durante los primeros meses. La gente tenía muchas preocupaciones en aquella época: ¿Qué será de mi familia, de mi empresa? ¿Qué pasará ahora? Escuchaba y trataba de desarrollar soluciones.

La gente enfrentó la unificación alemana con curiosidad y confianza en el futuro, pero el momento también puso en cuestión toda su vida anterior. Los cambios abarcan desde los documentos personales hasta los seguros de salud, pasando por los puestos de trabajo y las pensiones. Los alemanes occidentales no pueden ni imaginarlo. Se trata de una experiencia colectiva de los habitantes de la Alemania del Este, independientemente de que alguien odie o ame la RDA.

¿Siguen existiendo diferencias entre Alemania Occidental y Oriental?

La República Federal de Alemania con solo su parte occidental, de la que provengo, ya tampoco existe. En el oeste fue más bien un proceso gradual. No se asocia a días concretos como el 9 de noviembre de 1989, cuando cayó el Muro, o el 3 de octubre de 1990, el día de la unidad alemana. Esa es la diferencia significativa entre Oriente y Occidente.

Esta memoria colectiva de la RDA permanece y también se hereda. Un ejemplo es la ceremonia de celebración de la juventud (Jugendweihe). En el Este, donde el 75% de la población no pertenece a ninguna iglesia, se sigue celebrando. En el Oeste, en cambio, la comunión y la confirmación se celebran en la iglesia. O la enfermera comunitaria de la antigua RDA. Era una enfermera que se ocupaba de la atención médica también en los pueblos. Ahora volvemos a promover a estas enfermeras comunitarias. Hay cosas de la época de la RDA que nos ayudarían en toda Alemania. Y eso no es una glorificación de la RDA.

Hace ya 32 años de la unificación alemana. ¿En qué situación se encuentran hoy los Estados federados de Alemania del Este y cómo valora el progreso de la unificación alemana?

Económicamente, en Alemania del Este estamos ahora en una buena posición. Por ejemplo, si se suma la producción económica de los tres estados federados de Turingia, Sajonia y Sajonia-Anhalt, esta región del centro de Alemania ocuparía el undécimo lugar en comparación con los países europeos. En Turingia hay 60 líderes del mercado mundial: desde productores de rodapiés o zócalos hasta fabricantes de tubos para máquinas de rayos X. La mitad de las botellas de vidrio de Alemania se producen en Turingia. El problema es que nadie sabe que las empresas de Turingia son líderes del mercado mundial en muchos ámbitos y que los productos de Turingia se utilizan en todo el mundo. Sin embargo, no queremos lamentarnos, sino dar a conocer la fuerza que ha surgido en Turingia en las últimas décadas.

Al mismo tiempo, queremos mostrar lo que significa la solidaridad. Un ejemplo de la época de la unificación: hoy admiramos el casco antiguo de Erfurt, la capital de Turingia. Pero hace 32 años, estaba al borde del colapso. En ese momento, 1.000 tejados de la ciudad fueron cubiertos gracias un programa del estado federado de Hesse, en Alemania Occidental. Necesitamos una mezcla de gratitud y reconocimiento de los respectivos logros para tratarnos con respeto.

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