"La comunidad internacional se enfrenta a una encrucijada"

La Representante Permanente de Alemania ante las Naciones Unidas, Antje Leendertse, habla de las tareas clave de la ONU.

Embajadora Antje Leendertse
Embajadora Antje Leendertse picture alliance/dpa

La embajadora Antje Leendertse es la Representante Permanente de Alemania ante las Naciones Unidas en Nueva York desde septiembre de 2021. Leendertse habla de los principales retos a los que se enfrenta la ONU, del papel de Alemania y de las necesarias medidas de reforma.

 

Embajador Leendertse, ¿a qué cuestiones otorga Alemania especial importancia en las Naciones Unidas y cuáles quiere impulsar especialmente?
Alemania sigue siendo un pilar de las Naciones Unidas. Esa es nuestra aspiración y nuestra brújula. Es indispensable que la ONU sea capaz de actuar y encontrar soluciones a todos los grandes desafíos. Por desgracia, la comunidad internacional se encuentra actualmente ante muchas encrucijadas: está la guerra de agresión rusa contra Ucrania, que viola flagrantemente la prohibición del uso de la fuerza establecida en la Carta de la ONU. La pandemia del Covid-19, a pesar de los avances, sigue siendo una amenaza para la salud mundial. Y, sobre todo, se ciernen las negras nubes de la crisis climática. La amenaza de la pérdida de medios de subsistencia, la guerra y las enfermedades no son problemas abstractos, sino que millones, incluso miles de millones de personas sufren de forma muy concreta, especialmente en las regiones más pobres del mundo. Los alimentos y la energía se están convirtiendo allí en bienes de lujo, las hambrunas son ya una estremecedora realidad. Así que no tenemos que buscar los temas urgentes, ellos se nos imponen por sí solos.

¿Qué futuro tiene la política multilateral de Alemania en un mundo que vuelve a estar cada vez más dividido?
No quiero hablar de una "nueva división", porque la mayoría de los problemas que acabo de exponer se refieren a la Humanidad en su conjunto. El hecho de que, en esta situación, Rusia utilice una guerra neoimperial para generar escasez de recursos e impulsar la propaganda y la polarización es aún más amargo. Pero miremos la Asamblea General de la ONU, que condenó esto con una clara mayoría de dos tercios. Mantener esta unidad es una tarea central. Cuando unas pocas potencias hacen temblar los principios de la Carta de la ONU y el orden basado en normas hasta sus cimientos, la organización mundial necesita más que nunca todo nuestro apoyo. Y necesitamos a las Naciones Unidas.

¿Son necesarias también las medidas de reforma?
Por supuesto, este sistema está lejos de ser perfecto y es una obra en construcción permanente. Quizá lo más llamativo sean las disfunciones del Consejo de Seguridad, bloqueado en cuestiones esenciales por el derecho de veto y cuya composición sólo refleja imperfectamente las realidades del mundo actual. Alemania impulsa aquí la modernización, junto con muchos socios, tanto en el marco de la UE como con Japón, India y Brasil. Esto no sucederá de la noche a la mañana, pero tenemos que dar muchos pasos a largo plazo en la dirección correcta.

¿Hay cuestiones importantes que se están dejando demasiado de lado por los acontecimientos actuales? ¿Cómo contrarresta Alemania esta situación?
El llamamiento es claro: no limiten su mirada únicamente al escenario bélico en Europa. Nos tomamos muy en serio esta preocupación, expresada especialmente por socios del Sur Global. Las varas que permiten medir nuestra credibilidad son, entre otras cosas, nuestra voluntad de ayudar a asumir los costos globales de la adaptación al cambio climático, así como nuestro mantenimiento de asociaciones de energía sostenible, nuestro compromiso con la justicia en materia de salud y vacunación, la ayuda humanitaria de emergencia y la prevención activa de crisis. Por último, pero no por ello menos importante, estoy convencida de que defender los derechos humanos cada día agudiza la mirada para detectar crisis ocultas.

Usted es la primera mujer que representa a Alemania en las Naciones Unidas en Nueva York. ¿Es esto también una señal?
El hecho de que se plantee esta pregunta es quizá ya una señal de que todavía tenemos margen de mejora en materia de igualdad y justicia de género, a pesar de todos los progresos que hemos alcanzado. En cualquier caso, me alegra ver cuántas fuertes mujeres representan a sus países en las Naciones Unidas. Y cuántos de mis colegas masculinos abrazan sin titubeos el feminismo. Por eso, el hecho de que el Gobierno alemán promueva enérgicamente una política exterior feminista también nos hace aún más una fuerza progresista muy solicitada en Nueva York.

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