“Me motiva ver cómo la medicina y la ciencia se unen a nivel inter­nacional”

La infectóloga Marylyn Addo, de Hamburgo, apuesta por el intercambio internacional en la investigación.

Marylyn Addo
Marylyn Addo picture alliance/dpa

Marylyn Addo sabe cuán peligrosas son las enfermedades virales. La científica trabaja regularmente como médica en el Hospital Universitario Hamburg-Eppendorf (UKE). Esa fue su condición cuando asumió la cátedra de Emerging Infections en el UKE, en 2013. Además de trabajar en el laboratorio, Addo quiere pasar dos días a la semana con los pacientes. Después de todo, “muchas de mis preguntas científicas surgen en la atención a los pacientes”, dice. Particularmente se alegró cuando una paciente grave de COVID-19 que había sido trasladada en avión desde Francia pudo regresar a su casa con buena salud.

En Francia descubrió también su interés por las enfermedades infecciosas. Durante un semestre en el extranjero en los años 1990 atendió como estudiante de medicina a pacientes de VIH/sida y tuvo acceso a los aspectos sociales de la enfermedad. Después de estudiar en Bonn, Estrasburgo y Lausana y de trabajar en institutos de investigación de virus y vacunas en Londres y Boston, se dedicó en Hamburgo al desarrollo de vacunas.

“Hemos aprendido mucho de pandemias ante­riores”, dice Addo. En cierto modo, la crisis del Ébola supuso un gran avance en el control de enfermedades. Por primera vez, investigadoras e inves­tigadores de todo el mundo trabajaron juntos y ­desarrollaron una vacuna a alta velocidad. Fue Marylyn Addo quien dio la primera inyección a un voluntario y dirigió la fase de ensayos clínicos. Poco después, la vacuna fue aprobada y pudo proteger a grandes partes de la población del Congo.
La información genética del coronavirus estuvo disponible ya poco después del brote en Wuhan. Una vez más, investigadores de todo el mundo comenzaron a desarrollar vacunas. También la empresa IDT Biologika, de Dessau, junto con el Centro Alemán de Investigación de Infecciones y el Hospital Universitario de Eppendorf, con Marylyn Addo como supervisora médica. Sin embargo, si bien la vacuna fue bien tolerada por los participantes en los estudios, los efectos fueron insuficientes. Ahora, dice Addo, hay que investigar cuáles han sido los motivos.

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