“Cariñosos y atentos”

Vivir en Alemania: Anand y Supriya , de la India, hablan de sus experiencias en Alemania y con su gente.

Anand Shingi y Supriya Bhandari viven cerca de Frankfurt.
Anand Shingi y Supriya Bhandari viven cerca de Frankfurt. privat

¿Estás interesado/a en vivir y trabajar en Alemania? Hemos hablado con expatriados, aquí comparten sus historias y experiencias con usted.

Anand Shingi, 34 años, Supriya Bhandari, 33, de la India

Soy de Pune, en el estado occidental indio de Maharashtra. Allí trabajaba en Deutsche Bank. Cuando hace cuatro años surgió la oportunidad de venir a Alemania por un periodo más largo, no lo dudé. Ya antes había estado seis meses aquí y sabía lo que me esperaba. En el banco, trabajo en el departamento de finanzas como Assistant Vice President. En el mundo financiero internacional, es bastante fácil trasladarse a otro país porque en general todos hablan inglés. Conseguir un permiso de trabajo y los papeles necesarios me resultó fácil porque una organización lo hizo por mí. Como hay que rellenar muchas páginas en alemán, es muy difícil sin conocimientos del idioma y sin ayuda. 

Para mi esposa, Supriya, fue mucho más difícil encontrar un trabajo: tuvo que aprender alemán durante dos años, hasta alcanzar el certificado B2. Ahora trabaja como consultora de gestión para una empresa internacional aquí en Alemania.

Me gustó venir a Fráncfort del Meno porque es la capital financiera de Alemania y de Europa. Además, desde aquí podemos viajar fácilmente por Europa. Nos dijeron que Alemania era muy diferente a la India. Los indios, por ejemplo, mantienen un contacto muy estrecho con sus familias y amigos. Pero he comprobado que la mayoría de los alemanes son muy cariñosos y atentos.

Nosotros comemos vegano y aún no hemos encontrado muchos restaurantes buenos. A veces pides un plato vegano, por ejemplo, y luego incluye huevo. Pero en ciudades internacionales como Fráncfort y Múnich hay muchos grandes supermercados indios y asiáticos donde podemos conseguir todo lo que necesitamos.

Lo que me gusta es que hay mucha menos contaminación atmosférica y el transporte público no está tan abarrotado. Pero comparativamente, en las oficinas se trabaja de forma poco digital; la mayoría de las veces hay que acudir en persona. Es difícil conseguir un permiso de residencia permanente. Pero ahora lo he podido solicitar. Hay que hacer el examen de naturalización, que creo que no está mal. Pero las próximas citas no son disponibles hasta dentro de seis meses. Un poco menos de burocracia ayudaría sin duda a atraer aún más talentos a Alemania.

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