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Foca saludando
La foca rescatada Meike (imagen de archivo) en el centro de rescate de focas de Friedrichskoog © picture alliance/dpa | Gregor Fischer

El rescate de las crías de foca

Cada año, en Schleswig-Holstein se cuida a más de 100 crías de foca huérfanas y se las prepara para su regreso al mar de Frisia.

15.07.2026Nora LessingNora Lessing

Primero asoma del agua el pequeño hocico de Hedda, luego dos ojos oscuros y curiosos. Segundos después, la joven foca vuelve a asomar en otro lugar. Hedda es una de las más de 100 crías que actualmente reciben cuidados en el centro de rescate de focas de Friedrichskoog, en la costa del mar del Norte. Se persiguen unas a otras por el agua y, de vez en cuando, descansan en los bancos de arena. Casi nada recuerda que, hace solo unos días, muchas de ellas yacían solas en la playa del mar de Frisia como las llamadas “crías que lloran” y buscaban a su madre con sus gritos.

Desde hace 41 años, el equipo del centro de rescate de focas de Schleswig-Holstein se ocupa de las crías huérfanas. Durante la temporada de nacimientos, desde principios de mayo hasta finales de julio, cada año numerosas crías de foca se separan de sus madres. Los expertos examinan minuciosamente cada hallazgo, ya que no todas las crías necesitan ayuda. Si no pueden devolver a los animales con su madre, los llevan a Friedrichskoog. Allí recuperan fuerzas y aprenden a cazar peces por sí mismos.

Protección internacional para el mar de Frisia 

La labor del centro de rescate de focas no solo beneficia a los animales individualmente. Las focas comunes y las focas grises se encuentran entre las especies características del Patrimonio Natural Mundial de la UNESCO del mar de Frisia. Como depredadores, ocupan un lugar destacado en la cadena alimentaria y contribuyen al equilibrio ecológico del mar de Frisia. “Son auténticos depredadores; las focas grises, en particular, pueden morder con mucha fuerza”, afirma Tanja Rosenberger, directora del centro de cría, en el podcast ShoreTime – der Küstenschnack. 

Por el momento, ni las focas comunes ni las focas grises se consideran especies en peligro de extinción. Sin embargo, el cambio climático, la extracción de petróleo y gas en el mar, así como la intervención humana, están afectando al mar de Frisia. Dado que los animales no conocen fronteras terrestres, Alemania, Dinamarca y los Países Bajos colaboran desde 1978 en la protección del mar de Frisia. Juntos, los tres países censan las poblaciones de focas, observan el estado del ecosistema y coordinan sus medidas de protección. 

150 000 visitantes al año 

Si el veterinario da luz verde, las crías regresan al mar del Norte al cabo de unos dos meses. Alrededor del 90 % consigue volver a su hábitat natural. “Las reintroducciones en el medio natural son siempre el objetivo de nuestro trabajo y, para nosotros, también los momentos más bonitos”, afirma Rosenberger. 

Las focas comunes y las focas grises que ya no pueden ser reintroducidas en la naturaleza encuentran en Friedrichskoog un hogar permanente. Durante las sesiones públicas de alimentación, unos 150 000 visitantes al año pueden observar de cerca a estos mamíferos marinos. “Lo que queremos transmitir es la fascinación por estos maravillosos animales. Solo podremos protegerlos si conservamos su hábitat”, dice Rosenberger. 

Más que un centro de acogida

El centro de rescate de focas de Friedrichskoog no es solo un centro de rehabilitación para focas. Participa en proyectos de investigación sobre las focas comunes, las focas grises y el mar de Frisia y transmite a los visitantes conocimientos sobre este Patrimonio Natural de la Humanidad de la UNESCO.

Haus mit der Aufschrift Friedrichskoog.
© picture alliance/dpa | Gregor Fischer