“Gran necesidad de respuestas”

Entrevista con Achim Steiner, director ejecutivo del PNUMA.

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Sr. Steiner, la conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo en Río de Janeiro 1992 despertó grandes esperanzas. ¿Qué balance hace de los últimos veinte años?

En una palabra: pasable. Por un lado, en muchos aspectos estamos muy lejos de alcanzar los objetivos de la Agenda 21, aprobada en 1992. La meta de darle a nuestra política económica y de desarrollo una orientación sostenible no se ha alcanzado a nivel global. Pero digo pasable, porque simultáneamente se han logrado progresos en casi todos los países, en algunos sectores incluso grandes avances. Hoy existe en todo el mundo una conciencia muy diferente sobre la importancia de la sostenibilidad. A ello se agregan nuevas tecnologías de bajo impacto ambiental y nuevas realidades geopolíticas. Países como China y Brasil, por ejemplo, se han transformado en pioneros de la sostenibilidad en algunos sectores.

¿Qué resultados espera de la Conferencia Río+20?

Nos enfrentamos al desafío de combinar objetivos a largo plazo con una gestión de crisis a corto plazo. Desafíos como la crisis del euro en la Unión Europea y la agitación social en el mundo árabe no facilitan los preparativos para la conferencia. Simultáneamente, en numerosos Gobiernos y la opinión pública mundial existe una gran necesidad de hallar mejores respuestas a crisis recurrentes, por ejemplo en relación con el clima mundial. Y hay ejemplos que demuestran que se logran progresos, a pesar de lo efímero de la política cotidiana. Un buen ejemplo es el cambio energético en Alemania, que decidió abandonar la energía nuclear y apostar por la expansión de las energías renovables.

¿Cómo valora ese cambio energético?

Creo que esa decisión del Gobierno alemán abre nuevos horizontes. Como consecuencia de esa decisión surgirán numerosos impulsos tecnológicos y energéticos, que le permitirán a Alemania asumir un papel innovador líder.

¿Qué papel recae sobre el sector privado en los esfuerzos por lograr más sostenibilidad?

El papel del sector privado es esencial. De lo que muchos no son conscientes: el sector público representa en promedio mundial solo un quinto del producto económico, el resto es determinado mayormente por el sector privado, desde la tienda de la esquina hasta el grupo económico multinacional. En el sector privado existen cada vez más empresas que se redefinen y reorientan en el sentido del desarrollo sostenible, pero también aquellas que persiguen sobre todo maximizar las ganancias. En vista de ello adquieren cada vez más importancia instrumentos de política y ordenamiento económico. También porque el paradigma de que “el mercado lo solucionará” evidentemente no funciona. Ello no significa que debamos abolir el mercado. No queremos un sistema de planificación central. Pero sí tenemos la responsabilidad de intervenir con medidas correctivas donde el mercado no traslada al consumidor los verdaderos costos, por ejemplo los que genera la sobrepesca o mayores emisiones de CO2.

¿Ve entonces condiciones para una economía tanto próspera como sostenible?

Absolutamente. El PNUMA presentó en noviembre de 2011 el informe “Towards a Green Economy”, en el que exponemos en más de 600 páginas cómo países en todo el mundo, aplicando una política económica de sostenibilidad, fomentan no solo nuevas tecnologías, sino también el crecimiento económico y un aumento de la eficiencia. Y –quizás actualmente el argumento más importante– crean nuevos puestos de trabajo. Solo en Alemania han sido creados, con la reorientación de la política energética, cientos de miles de puestos de trabajo. Si queremos una política energética orientada hacia el futuro debemos pensar no solo en cómo logramos el precio más barato por kilovatio-hora de corriente, sino también cómo, concentrándonos en las energías renovables, creamos quizás 10, 20 o hasta un 30 por ciento más de puestos de trabajo. Qué es posible lo demuestra por ejemplo el sector del reciclaje, que hace 30 años era visto como marginal y hoy es un factor económico enormemente importante. Hoy reciclamos en el mundo del 60 al 70 por ciento del hierro y el acero.

¿Qué ejemplos en el mundo dan la esperanza de que una política con objetivos sostenibles pueda tener éxito?

Existen numerosos ejemplos. Uno de ellos son las estrategias “Green Economy” de Jacob Zuma, presidente de Sudáfrica. O las medidas que el Gobierno de México ha tomado en los últimos tres, cuatro años con respecto a la política climática, por ejemplo en la reforestación. O en India, donde se ve claramente la relación entre las dimensiones sociales y ecológicas, y el Rural Employment Guarantee Act garantiza trabajo a los más pobres. Trabajo destinado en un 80 por ciento a la conservación del ecosistema. Kenia ancló en la legislación hace tres años una política energética nacional que llevará a que toda la expansión futura del abastecimiento de corriente eléctrica en el país tenga lugar con energías renovables. A menudo se me pregunta de dónde saco mi optimismo en relación con el éxito de la política con objetivos sostenibles. Y puedo decir: en gran parte de esa variedad de proyectos e iniciativas globales.

Entrevista de Johannes Göbel