"Solidaridad radical de los hombres"

¿Qué tan feministas deben ser los hombres? Así lo explica Robert Franken, cofundador de la plataforma "Male Feminists Europe".

 Robert Franken exige más solidaridad masculina con las mujeres.
Robert Franken exige más solidaridad masculina con las mujeres. Martina Goyert

Robert Franken es feminista, cofundador de la plataforma "Male Feminists Europe" y embajador voluntario de la campaña de solidaridad HeForShe de UN Women.

 

Sr. Franken, ¿por qué más los hombres deberían ser feministas?

En principio, el feminismo no necesita a los hombres para ser eficaz. Tampoco se trata de que el feminismo tenga que invitar expresamente a los hombres. La responsabilidad recae sobre nosotros mismos, los hombres, que tenemos que entender los contextos feministas y reconocer las respectivas experiencias vividas.

Si se pregunta a los hombres, la mayoría está ahora a favor de la igualdad de derechos. Sin embargo, la situación mejora muy poco. ¿Dónde radica el problema?

El sociólogo Ulrich Beck describió en su día este fenómeno como "apertura de miras verbal con amplia rigidez conductual". Una declaración en favor de la igualdad de derechos se hace rápidamente, la transformación real, en cambio, requiere una voluntad de reflexión, capacidad de hablar y actuar en consecuencia, el interés de aprender, pero también la disposición para abandonar ciertos patrones de  comportamiento, así como una asunción creíble y sostenible de responsabilidad.

¿Cómo pueden los hombres apoyar a las mujeres en la lucha por la igualdad de derechos?

Podemos, y debemos, utilizar nuestro poder de decisión y privilegios para hacerlo. Esto tiene que ocurrir a muchos niveles: individual, organizativo y sistémico. Las mujeres no están infrarrepresentadas, sino estructuralmente excluidas. Y son precisamente estas estructuras las que debemos abordar. Esto requiere una solidaridad radical por parte de los hombres. Tenemos que reconocer que formamos parte de un problema, aunque actuemos con la mejor de las intenciones. Sólo entonces avanzaremos realmente en este punto en el conjunto de la sociedad.

¿Están los hombres en Alemania sensibilizados con este tema?

Hay que vivir en una cueva para no darse cuenta de los debates que se están produciendo. Pero se nota mucha resistencia. Es que se trata finalmente de defender posición, poder y dinero. Racionalmente, es difícil entender por qué los hombres se oponen a una cuota femenina mínima del 30% al 50%. Emocionalmente, puedes entenderlo.

¿En qué sentido?

Para las personas que gozan de privilegios, la justicia se percibe como una discriminación. Aquí es donde tenemos que empezar a actuar. Con solidaridad radical, pero también explorando nuestras propias socializaciones y experiencias sistémicas. Aquí está la clave para una remodelación común del mundo con apoyo de todos los géneros.

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