El virólogo que explica el virus

Christian Drosten. En la crisis del coronavirus, el Gobierno y la población de Alemania prestan atención a lo que dice este investigador del hospital Charité, de Berlín.

Christian Drosten
Christian Drosten dpa

A finales de 2019 comenzaron a aparecer en Twitter los primeros informes sobre una nueva enfermedad viral. El profesor Christian Drosten, director del Instituto de Virología del hospital Charité de Berlín, y su equipo sospecharon inmediatamente que podría ser un coronavirus.

En ese momento, Drosten, de 48 años, era un virólogo de renombre, muy conocido entre sus colegas a nivel internacional, pero muy poco fuera de esos círculos. Poco tiempo después es hoy una de las personas más influyentes de Alemania. Prácticamente todo el mundo conoce ahora la cara seria del científico, que explica de forma comprensible la naturaleza de la pandemia al Gobierno y a los ciudadanos. Y que, además, da consejos que son seguidos por la canciller y el gabinete, los Gobiernos de los estados federados y las autoridades locales. En su bicicleta se desplaza hoy entre su instituto, la cancillería y los estudios de televisión.

Christian Drosten en el laboratorio del hospital Charité, Berlín
Christian Drosten en el laboratorio del hospital Charité, Berlín dpa

Drosten goza de gran reputación en el Gobierno alemán, que está “contento de contar con un especialista como él”. Su palabra tiene peso, sus juicios los emite luego de sopesar todos los factores. Drosten hace predicciones inquietantes, pero sus mensajes nunca son alarmistas. Y siempre irradia calma. Cuán poco sonríe se nota solo cuando lo hace.

Drosten nació en la región de Emsland, en el noroeste de Alemania y es hijo de un agricultor. Después de estudiar medicina, trabajó en Hamburgo en el internacionalmente conocido Instituto Bernhard Nocht de Medicina Tropical (donde diseñó el primer test de SARS, en 2003), en 2007 fue nombrado director de instituto en Bonn y en 2017 pasó a trabajar en el hospital Charité de Berlín.

La curva de aprendizaje ha sido empinada.

Christian Drosten, director del departamento de Virología en el hospital Charité, Berlín

Ahora, Christian Drosten ha entrado en el difícil campo de la toma de decisiones políticas, pero hace hincapié en su independencia, porque, en caso de duda, no tiene que renunciar como sí lo deben hacer un jefe de autoridad o un ministro, dice. Actúa "con solidez académica" desde la posición de profesor titular de por vida. Ello a veces le permite sacar conclusiones “muy rápidamente”.

En las doce semanas desde el primer informe sobre el coronavirus, Drosten ha aprendido mucho sobre COVID-19: “la curva de aprendizaje ha sido empinada”. Y ha transmitido al país esos nuevos conocimientos. Ha realizado correcciones en ciertos puntos, y las ha hecho públicas. “No lo pensé a fondo”, dijo recientemente con referencia al sentido del cierre de escuelas, que al principio vio con escepticismo. Cada día de la semana comparte con la gente sus nuevos conocimientos, en un podcast de media hora. Quiere explicar las cosas con suficiente información de fondo y en su contexto. No le agrada que lo reduzcan a unas pocas frases, como sucede a menudo en informes en los medios de comunicación.

Christian Drosten durante una conferencia de prensa junto con Jens Spahn, ministro alemán de Sanidad, y Lothar H. Wieler (dcha.), presidente del Instituto Robert Koch
Christian Drosten durante una conferencia de prensa junto con Jens Spahn, ministro alemán de Sanidad, y Lothar H. Wieler (dcha.), presidente del Instituto Robert Koch
dpa

De los habitantes de la región de Emsland se dice que saben beber y son perseverantes. En su podcast, Drosten ha contado que en los pubs bebe solo cerveza de botella, por razones higiénicas. En cuanto a su perseverancia, todos los habitantes de Alemania han podido convencerse de ella por sí mismos en las últimas semanas.

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