"Apasionante - y a veces peligroso"

¿Cómo trabaja un corresponsal extranjero y qué ha cambiado desde el coronavirus? El periodista Hasnain Kazim nos cuenta.

El periodista Hasnain Kazim en Estambul, Turquía.
El periodista Hasnain Kazim en Estambul, Turquía. picture alliance / dpa

"No hay trabajo más apasionante que el de corresponsal en el extranjero. Cada día te enfrentas a algo nuevo, viajas a diferentes regiones y conoces a gente nueva. Sin duda es tan emocionante como uno se imagina, pero también puede ser angustioso a veces.

Informé desde el sur de Asia durante muchos años, con base en Islamabad (Pakistán), luego en Estambul (Turquía) y finalmente en Viena (Austria). La mayoría de las veces el corresponsal es responsable de varios países a la vez. El trabajo de un corresponsal en el extranjero consiste en acercar a su audiencia la realidad de su región de información, proporcionando noticias, reportajes, datos de fondo, análisis, retratos, entrevistas, comentarios y nuevas perspectivas.

Eso presupone que el corresponsal cuente con dichos conocimientos de la realidad. Y ello se consigue solo viviendo el tiempo suficiente en la región, hablando la(s) lengua(s) de la región y manteniendo una red de contacto con informadores e interlocutores.

Como corresponsal en el extranjero, estás cerca de la realidad cuando suceden sucesos históricos.

Hasnain Kazim

Los temas se encuentran de muchas maneras: a través de avisos de los informadores, de las propias observaciones y percepciones, de la lectura de los periódicos y las páginas de noticias en el área de información, ocasionalmente por deseos de los editores. Y, por supuesto, por la ubicación. Por ejemplo, cuando Osama Bin Laden fue asesinado por un comando estadounidense en Pakistán la noche del 1 al 2 de mayo de 2011, pasé las siguientes semanas en Abbottabad.

Hasnain Kazim, en 2011, frente a la residencia de Osama Bin Laden en Abbottabad, Pakistán. © privado
Hasnain Kazim, en 2011, frente a la residencia de Osama Bin Laden en Abbottabad, privat

Ocasionalmente veo que mis colegas internacionales abordan temas diferentes a los míos. Parece que hay ángulos de observación específicos de cada país. Pero la mayoría de las veces informamos sobre los mismos temas porque son relevantes desde una perspectiva periodística general.

El trabajo de corresponsal en el extranjero es apasionante porque a menudo estás cerca de la realidad cuando suceden sucesos históricos. Pero también puede ser peligroso, especialmente cuando el trabajo incluye reportajes de crisis y de guerra. El problema es que a los corresponsales extranjeros se les exige acreditación y permiso de residencia en casi todos los países fuera de la Unión Europea.

Como tantas otras cosas, el coronavirus ha cambiado la forma de informar. Viajar se ha vuelto difícil; es complicado encontrarse con gente directamente. Y las videollamadas no sustituyen a las conversaciones personales, como tampoco navegar por Internet sustituye a la investigación in situ".

 


Hasnain Kazim, de 46 años, es periodista y escritor alemán con raíces indio-paquistaníes. Vive en Viena, Austria, y tiene más de diez años de experiencia como corresponsal en el extranjero de la revista semanal Der Spiegel. En 2009 fue distinguido con el premio de periodismo de la CNN y en 2015 con el premio de medios de comunicación Golden Compass.

© www.deutschland.de

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