Lo que debes saber sobre las viviendas en Alemania
Desde los pisos compartidos hasta la separación de residuos y el descanso nocturno: aquí encontrarás datos curiosos sobre la cultura residencial alemana.
Cuatro millones de compañeros de piso
Más de cuatro millones de personas en Alemania comparten baño y cocina con personas que no pertenecen a su familia. Los pisos compartidos son un elemento fijo de la cultura residencial alemana desde los años 60. En aquella época, los jóvenes comenzaron a convivir con personas que no eran de su familia, incluso hombres y mujeres juntos. Hoy en día, los pisos compartidos constituyen la forma de vivienda más popular entre los estudiantes; uno de cada tres vive así, también por motivos económicos. Pero también las personas mayores o quienes se desplazan diariamente al trabajo suelen compartir piso. Los turnos de limpieza y cocinar juntos suelen formar parte de ello, aunque, por supuesto, no son obligatorios.
¿Dónde está la cocina?
Los pisos de alquiler en Alemania no siempre incluyen cocina. Para muchos expatriados en Alemania, esto es una sorpresa. Cuando alguien se muda, suele llevarse la cocina consigo o vendérsela al siguiente inquilino.
Abajo hay más espacio
Es típico en Alemania disponer de trasteros independientes en el sótano, incluso si se vive de alquiler. Allí se guarda todo lo que no cabe en casa: bicicletas, neumáticos de invierno, libros, recuerdos de la infancia.
La separación de residuos entra en el lote
Quien vive en Alemania no puede evitar la separación de residuos. Por lo general, hay varios contenedores y cubos de recogida: para residuos generales, residuos orgánicos, papel y envases (a menudo la “bolsa amarilla” o el “contenedor amarillo”). En muchos lugares, el vidrio se desecha además en contenedores públicos, separado por colores. Las normas exactas varían de una ciudad a otra; en muchos vestíbulos de los edificios hay colgado un “plan de reciclaje”.
Obligación de limpieza
El orden y la limpieza no solo son una cuestión de buenas costumbres en el vecindario, sino que, en la mayoría de los casos, están claramente regulados. Por ejemplo, en el sur de Alemania es habitual la llamada “Kehrwoche”, en la que los residentes de edificios de viviendas se turnan semanalmente para limpiar las escaleras, las aceras o el patio.
¡Shhh!
Los horarios de silencio también desempeñan un papel importante: En la mayoría de los municipios, el silencio nocturno se aplica desde las 10 de la noche hasta las 6 de la mañana y durante todo el día los domingos y festivos. Quien taladre, pase la aspiradora o escuche música a todo volumen durante estas horas se arriesga a tener problemas con los vecinos. En Alemania, el descanso nocturno está regulado incluso por ley, concretamente en la ley federal sobre prevención de la contaminación.