Compartir y aprender
En las ciudades alemanas, las personas mayores suelen vivir en pisos grandes, mientras que a los más jóvenes se les complica encontrar uno. Un proyecto de Berlín reúne a ambas partes.
Beate Meißner y Cornelia Stauß comparten un piso en Berlín. Nada extraordinario en las ciudades alemanas: los pisos compartidos o “WG”, como les llaman por sus siglas en alemán, son muy populares. Lo particular es la diferencia de edad. Meißner tiene 21 años y Stauß tiene 70.
Se encontraron por la asociación de Berlín “Sonay soziales Leben” que reúne a personas mayores que suelen vivir solas en pisos demasiado grandes con estudiantes y aprendices que están buscando con urgencia un espacio asequible para poder vivir. Según la Oficina Federal de Estadística de Alemania, en todo el país, algo más de un cuarto (27 %) de las personas mayores de 65 años que viven solas están en pisos de un mínimo de 100 m2.
Por eso, en 2024, Sonay inició el proyecto “Generationen-WG”, destinado a que distintas generaciones compartan piso. En la actualidad, ya se encuentra en su tercer año y cuenta con el apoyo, entre otros, del Senado de Berlín. La demanda es grande. En la plataforma, ya se han registrado más de 400 jóvenes.
¿Quién con quién?
Meißner se está formando para ser fisioterapeuta y se mudó hace poco de Austria a Berlín. Cornelia Stauß vive en la ciudad desde el año 1979 y estaba buscando a alguien para alquilarle una habitación. Primero, las dos debieron rellenar una encuesta. Sonay se encarga de determinar quiénes podrían vivir juntos. Por ejemplo, si alguien quiere silencio para poder estudiar, es posible que no sea ideal vivir con una persona mayor con problemas de audición que necesite ver televisión a un volumen alto. O al revés: si a un joven le gusta invitar a otras personas al sitio donde vive, y a la persona mayor le molesta el ruido.
Entre Beate Meißner y Cornelia Stauß, los resultados fueron maravillosos, las coincidencias en la encuesta fueron muchas. Así, a continuación, se organizó un encuentro entre ambas, donde tuvieron la oportunidad de mencionar directamente lo que les parecía importante y lo que les preocupaba. Nada de mascotas, nada de moho y nada de ollas sucias en la cocina: esos eran los deseos de Stauß. A Meißner le preocupaba tener que realizar tareas de enfermería. Después del encuentro, ambas se dieron cuenta de que sus preocupaciones no tenían fundamento.
A por una nueva etapa de la vida
Stauß cuenta que desde el inicio supo que la convivencia sería buena con Beate. Meißner también tuvo una buena sensación de inmediato que simplemente continuó reafirmándose: “Es más divertido de lo que esperaba, nos reímos mucho y tenemos muchas más similitudes de las que creíamos”. La joven aprecia la experiencia de la mayor, mientras que a la mayor le gusta que, con su joven compañera de piso, vuelve “a vivir una etapa en la que suceden tantas cosas interesantes”.