Bajo los techos de Alemania
De las tiny houses a los bloques prefabricados: un recorrido fotográfico por las formas de vivir en Alemania y sus realidades sociales.
Puerta con puerta bajo un mismo techo: más de la mitad de los cerca de 44 millones de viviendas en Alemania se encuentran en bloques de pisos, y el 53 % de la población vive de alquiler. Especialmente en las ciudades, los edificios residenciales dibujan barrios enteros y largas calles, y la mayoría tiene entre tres y cinco plantas.
Techos altos, molduras, puertas dobles y grandes ventanales: las majestuosas viviendas de estilo Gründerzeit de finales del siglo XIX y principios del XX fusionan el encanto histórico con el pulso urbano.
En verano, balcones y terrazas se transforman para muchos alemanes en su segundo salón.
Otros sueñan con tener una casa propia con jardín. Especialmente en las afueras y en las zonas rurales, las casas unifamiliares son muy habituales.
Unos 24 millones de alemanes viven en casas unifamiliares independientes; otros seis millones lo hacen en viviendas pareadas y cinco millones, en casas adosadas. De media, disponen de unos 130 metros cuadrados de superficie habitable, claramente por encima de los 94 metros cuadrados del hogar medio alemán. El inconveniente: un consumo elevado de espacio y energía.
Las casas de entramado de madera figuran entre los tipos de vivienda más característicos de Alemania. Su estructura de madera vista refleja, en muchos casos, siglos de historia constructiva regional. Se concentran sobre todo en cascos antiguos y pueblos, donde hoy se reivindican como parte del patrimonio cultural.
Las torres residenciales son la respuesta vertical a la falta de espacio en las ciudades. Mucha gente en poco espacio se traduce en eficiencia, aunque a veces también en anonimato.
Los bloques prefabricados son especialmente comunes en el este de Alemania. En edificios con diez o más viviendas, cada residente dispone de unos 65 metros cuadrados de media.
Las villas evocan arquitectura señorial, amplitud y un alto estatus en entornos exclusivos. Son, desde el punto de vista estadístico, más la excepción que la norma en Alemania.
Algunos arquitectos dan rienda suelta a su imaginación. Así, por ejemplo, la Casa Hundertwasser de Darmstadt demuestra que en Alemania no todo se construye en ángulos rectos.
Entre las opciones más singulares destaca vivir sobre el agua: Sin embargo, solo unos pocos alemanes viven en casas flotantes, como en esta imagen de la bahía de Rummelsburg, en Berlín.
Como alternativa a lo convencional, las tiny houses acaparan mucha atención, aunque siguen siendo poco frecuentes.
Y también la vida en asentamientos de caravanas —por lo general ilegal, aunque tolerada por algunas ciudades— queda como un fenómeno marginal en Alemania.