Perspectivas para refugiados

Cómo start-ups posibilitan a refugiados la integración en el mercado laboral. Visita a un taller de costura y moda en Fráncfort del Meno.

Abbi Wensyel Photography - Ankommer

Esraa se halla parada frente a una alta mesa de trabajo y pliega un trozo de tela. De una estantería junto a ella toma una gran bolsa de plástico, en la que introduce la tela. Sobre cajas están pegadas etiquetas de colores con el nombre de empresas y sellos de moda para las que Esraa y sus colegas cosen ropa. Esraa, de 21 años, trabaja muy experimentadamente, como si nunca hubiera hecho otra cosa. Pero el camino hasta este pequeño taller en el barrio de Nordend, en Fráncfort del Meno, fue largo. Esraa proviene de Siria y estudió moda y diseño en Damasco. En 2015 huyó a Alemania de la guerra en su país. 

Esraa

Desde hace un par de meses forma parte del pequeño equipo de “Stitch by Stitch”. El taller de costura fue fundado por Nicole von Alvensleben y Claudia Frick a fines de 2015. Frick, de profesión diseñadora, sabía que hay muy pocos talleres que confeccionen ropa en pequeñas partidas y de alta calidad. Von Alvensleben aportó sus conocimientos comerciales sobre empresas sociales. A ambas las motivó además otro objetivo: la integración de los refugiados en el mercado laboral.

La Fundación KfW y Social Impact apoyan a refugiados

Con el apoyo de la Fundación KfW  y Social Impact, una agencia que promueve las innovaciones sociales, la idea se transformó en una pequeña empresa. Frick y von Alvensleben recibieron una “Beca para Recién Llegados”. La beca está dirigida a start-ups e iniciativas que posibilitan a refugiados un mejor acceso al mercado de trabajo. “La integración de los refugiados solo puede ser exitosa si también se logra integrarlos económicamente”, dice Bernd Siegfried, director de la Fundación KfW.

Casi 30 iniciativas, sobre todo de los sectores de la gastronomía y las profesiones manuales, se beneficiaron ya de la “Beca para Recién Llegados”. Las empresas pueden utilizar durante ocho meses uno de los “Social Impact Labs” en diversas ciudades de Alemania, son asesoradas en cuestiones financieras y legales e integradas en la red de Centros de Fundadores de Empresas. Con éxito, dice Norbert Kunz, director de Social Impact. Y agrega: “Todos los 14 equipos apoyados en la primera ronda del programa fundaron efectivamente una empresa y han creado hasta hoy casi 50 puestos de trabajo y de capacitación”.

Capacitación como modista

En el taller de costura de Fráncfort trabajan, además de Esraa, otras cuatro mujeres de Siria y Afganistán. Las autoridades aún no han tomado una decisión sobre las solicitudes de asilo de la mayoría de ellas. Sus jefas abogan por abrirles igualmente perspectivas. Esraa se capacita como modista a medida, otra colega hace la parte teórica de la capacitación en una escuela profesional y recibirá su título de oficial modista dentro de dos años.

Los conocimientos prácticos de las mujeres son ya de cualquier forma excelentes, dice Nicole von Alvensleben. “Traen de su país destrezas que en Alemania ya no se encuentran, sobre todo en el bordado”, agrega. Los clientes del taller lo saben apreciar. “Stitch by Stitch” hace sobre todo ropa de confección en pequeñas partidas. Ahora, sin embargo, también reciben pedidos de grandes marcas de ropa que apoyan la producción sostenible y las condiciones de trabajo justas.

Decisivo es el “factor asesoramiento”

Para las fundadoras, el año transcurrido desde la apertura hasta hoy ha sido todo un éxito, pero también de mucho trabajo y gran compromiso personal. “Acompañamos a las refugiadas a las oficinas públicas o las ayudamos cuando no entienden qué dice una carta de una oficina”, dice von Alvensleben. Sus experiencias dejan claro por qué grandes empresas tienen dificultades para integrar a refugiados. “Para grandes empresas, con sus rígidas estructuras, el trabajo fino es algo difícil”, dice Bernd Siegfried, de la Fundación KfW. “Por eso, la integración funciona sobre todo a través de pequeñas y medianas empresas, que también pueden ofrecer asesoramiento personal”.

El compromiso de los fundadores será recompensado: en 2017, la Fundación KfW otorgará por primera vez el premio “Special Impact Award”, dotado con 45.000 euros, que distinguirá a becarios “recién llegados” particularmente innovadores y empresas sociales exitosas. 

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