Cosecha de tomates gracias a la energía solar

En Benín, más del 70% de la población vive de la agricultura. Las energías renovables – utilizadas con el apoyo de Alemania – incrementan la cosecha y facilitan el trabajo. 

Tomatenernte  dank Sonnenenergie
Katrin Gänsler

El aire es seco y polvoriento aquí en el norte de Benín, el sol apenas es visible tras las nubes. Sopla el harmatán, un viento del noreste que proviene del Sahara. Por la noche, las temperaturas caen por debajo de los 20 grados. No ha llovido durante meses y el suelo está duro como un hueso en muchos lugares. Sin embargo, en los campos de la granja “Alafia Wanru” de Mareborou, se ven largas filas de plantas de tomate. La hortaliza más popular e importante de Benín se cultiva aquí en 30 hectáreas de tierras arrendadas. 

Pero a finales de enero no se ven muchos frutos rojos y maduros. No es el momento adecuado para cosechar tomates, una planta que necesita mucha agua. Sin embargo, Estache W. Adje, director técnico de la explotación, afirma: “Recogemos 1750 kilos al día de media” y asiente satisfecho. A unos 100 metros del joven de 25 años, tres mujeres llevan cestas llenas a una balanza azul. Cinco grandes cestas tejidas, de 35 kilos cada una, ya están listas para ser transportadas al mercado. Allí, una cesta alcanza actualmente un valor equivalente a entre 7,60 y más de 9 euros. 

Cuatro bombas alimentadas por energía solar y un sistema de riego permiten cultivar tomates fuera de temporada. Adje se arrodilla y muestra una manguera negra con pequeños agujeros. Así es como se abastecen de agua todos los arbustos de estas tierras. Es un gran logro para todos los agricultores que cultivan tomates aquí, quienes pueden arrendar una o más hectáreas, pagando un valor equivalente a entre el 10% y el 20% de la cosecha. 

Estache W. Adje  trabaja para Alafia Wanru, que arrienda tierras a los agricultores.
Estache W. Adje trabaja para Alafia Wanru, que arrienda tierras a los agricultores.
Katrin Gänsler

Adje, que trabaja para la granja desde 2018, también recuerda bien lo difícil y caro que era antes el cultivo. Señala un punto en la distancia: “Ahí está el pozo”. Es el corazón de la granja. Pero para bombear el agua, hasta entonces se necesitaba un generador diésel. “Un trabajador venía muy temprano por la mañana, lo encendía y tenía que comprobar regularmente que todo funcionara bien”. El generador tenía que estar en marcha durante ocho horas seguidas, consumiendo enormes sumas de dinero en gasóleo. “Algunos días llegamos a pagar más de 70.000 francos CFA”, recuerda Adje. El equivalente a casi 110 euros es más que el salario mensual de una limpiadora o un jornalero. Por supuesto, la granja dependía constantemente del suministro de gasóleo. Y como a veces hay escasez de suministro de gasóleo, esto causaba más problemas. En resumen: “No era nada rentable”, resume el director técnico.


La agricultura es posible sin gasóleo

Los vecinos demostraron finalmente que la agricultura puede practicarse de otra manera: mandaron instalar paneles solares para su sistema de riego en una superficie de unas pocas hectáreas. Para la gente de “Alafia Wanru” estaba claro que el sistema funcionaba y también podría implementarse a gran escala. Se estableció el contacto con BRCE, una empresa fundada en 2002. Tiene su oficina en Parakou, la tercera ciudad más grande de Benín, que está a poco menos de siete horas en coche de la metrópolis portuaria de Cotonú. Muchas empresas solares tienen allí su sede. BRCE trabaja en todo el norte del país y ofrece la instalación de bombas alimentadas por energía solar, así como la venta de kits solares completos. 

Los pequeños kits incluyen un colector solar, una batería, cables y enchufes para varias lámparas. Pueden utilizarse para llevar la luz a los pueblos que no están conectados a la red eléctrica. En 2019, el Banco Mundial estimó que esto se aplicaba a casi el 60% de la población, 7,8 de los aproximadamente 13 millones de habitantes de Benín. A pesar de todos los esfuerzos del Gobierno y de los donantes internacionales, la electricidad sigue siendo algo poco habitual en regiones rurales.

Menos cortes de electricidad

También en Parakou hay frecuentes cortes de electricidad, dice Mohamed Amine Sidi, director de BRCE. “Algunos días incluso varias veces. Entonces no podemos cumplir compromisos porque no llegamos a tiempo y eso a su vez molesta a nuestros clientes”. Esta fue la motivación de la empresa para ofrecer sistemas solares desde 2018. Sin embargo, sobre todo al principio, no bastaba con la instalación: “Tuvimos que esclarecer mucho a la población. Hoy, el 80% de la gente es consciente del significado de las energías renovables”. Es especialmente importante que los rendimientos cubran rápidamente los costes iniciales y que bombas, paneles y baterías tengan una larga vida útil.

Volvemos a la granja “Alafia Wanru”, que Mouhamed Awali Djibril también visita periódicamente. En BRCE, es responsable de las energías renovables y trabaja en estrecho contacto con la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ). La GIZ opera en Benín desde 1978 y actualmente cuenta con más de 400 empleados. Sus ámbitos de trabajo incluyen la buena gobernanza, la protección del medio ambiente y de los recursos naturales, así como la formación y el crecimiento sostenible. 

Uno de los proyectos de GIZ es “Energía verde para los ciudadanos de África”, cuyo objetivo es suministrar energía renovable a regiones rurales de forma descentralizada. BRCE también recibe apoyo financiero. Además, el personal ha recibido formación para desarrollar un plan de negocio y asesorar mejor a los clientes sobre las ventajas de la energía solar. La organización no gubernamental Energy 4 Impact, que organiza ferias y eventos informativos, se encarga de sensibilizar a la población en general. Djibril nota a menudo que la aceptación de las energías renovables y la voluntad de invertir aumentan cuando la gente está bien informada y el mantenimiento de los sistemas funciona. Al fin y al cabo, los costes de compra por bomba con colector equivalen a entre 3800 y 4500 euros. Si hay que perforar un pozo, cuesta al menos otros 1500 euros. Para Estache W. Adje, es una inversión que se amortiza rápidamente. 

El futuro está en la agricultura. Puede crear muchos puestos de trabajo, especialmente para los jóvenes. Para mí siempre ha sido claro: quiero trabajar en esta área.

Estache W. Adje

En cualquier caso, el trabajo en la agricultura es donde reside el presente de Benín: una cuarta parte del producto interior bruto se genera en campos y huertas, y más del 70% de la población trabaja en ese ámbito. El mercado de las frutas y hortalizas no deja de crecer, especialmente el de los tomates. Djibril está de acuerdo: “El tomate es el ingrediente más importante de la cocina beninesa. No debe faltar en ningún plato”.

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