“Sin la paz, todo es nada”.

El ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Heiko Maas, ilustra por qué un jardín de infancia en un antiguo campamento rebelde puede ser un símbolo de la paz.

El Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania Heiko Maas visita Icononzo, en Colombia.
El Ministro de Relaciones Exteriores Heiko Maas visita Icononzo, en Colombia. dpa

La República Federal de Alemania está comprometida con la solución no violenta de conflictos en todo el mundo. Un ejemplo de esta política lo constituye el discurso del Ministro de Relaciones Exteriores Heiko Maas, con motivo del Día del Personal de Mantenimiento de la Paz de 2019:

"Ya desde hace siete años, el Gobierno Alemán conmemora el Día del Personal de Mantenimiento de la Paz (International Day of UN Peacekeepers). Y a pesar de todo lo sucedido durante este tiempo, aún no hemos logrado algo: encontrar una expresión alemana adecuada para traducir la palabra "Peacekeeper".

Quizás, sus Señorías, porque "paz" se ha convertido desde hace tiempo en un término abstracto para la gran mayoría de los alemanes. Como algo natural. Pero para percibir íntimamente lo que significa realmente la paz, hay que ir al lugar donde este personal despliega cada día su acción.

La paz crea las bases para todo lo demás: para el desarrollo, para la prosperidad y también para la realización personal.

Asuntos Exteriores Heiko Maas

Por eso quiero hablarles de uno de estos lugares, un sitio que no olvidaré tan pronto. Se encuentra a tres cuartos de hora en helicóptero al suroeste de Bogotá, en algún lugar de los verdes valles de los Andes colombianos. Allí visité un campamento para la reintegración de exrebeldes de las FARC. Hombres y mujeres cuya vida cotidiana durante décadas consistió únicamente en lucha, huida, violencia y respuesta a la violencia.

Sólo el paisaje sigue siendo salvaje: vista de Icononzo en la antigua zona los rebeldes en Colombia.
Sólo el paisaje sigue siendo salvaje: vista de Icononzo en la antigua zona los rebeldes en Colombia.
dpa

Cuando se le preguntó por qué dejaron sus armas hace tres años, uno de estos antiguos combatientes señaló una cabaña en el campamento. Era el jardín de infancia. Y, de hecho, el campamento estaba lleno de niños, la mayoría de los cuales eran menores de tres años.

La paz entre los combatientes de las FARC en Colombia ha desencadenado un verdadero "baby boom". A las mujeres que participaban en la lucha no se les permitía tener hijos, porque los campamentos que se establecían se abandonaban cada dos días y se volvían a montar para que no pudieran ser localizados. Pero, de repente, había un futuro para estas personas que depusieron sus armas hace tres años. Un sentido, también, para formar familia.

El ministro de Relaciones Exteriores Heiko Maas, en el jardín de infancia del campamento de los exrebeldes de las FARC.
El ministro de Relaciones Exteriores Heiko Maas, en el jardín de infancia del campamento de los exrebeldes de las FARC.
dpa

Personalmente, esto me ha demostrado una vez más que la paz es todo menos abstracta. La paz crea las bases para todo lo demás: para el desarrollo, para la prosperidad y también para la realización personal.

O para decirlo con las palabras de Willy Brandt: "La paz no lo es todo, pero sin ella, todo es nada".

Lee el discurso completo aquí

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