188 días entre Chipre y el Líbano
Vigilancia de la zona marítima, formación de soldados libaneses: a bordo de una fragata alemana desplegada en la misión de paz de la ONU UNIFIL.
Una soleada mañana de febrero en el puerto de Limassol, en Chipre. La fragata Sachsen-Anhalt maniobra marcha atrás mientras la popa se separa del muelle. 7.200 toneladas de material se ponen en movimiento. Finalmente, también la proa se separa del muelle. Alrededor del buque rondan dos remolcadores del puerto, preparados para intervenir en cualquier momento. Pero no hace falta. Ahora el mar abierto se extiende ante el buque más moderno de la Marina alemana. Rumbo este-sureste. Más allá del horizonte aguarda el destino de esta travesía: Líbano.
Informar a la Marina libanesa sobre barcos sospechosos
La fragata Sachsen-Anhalt forma parte de la misión de paz de la ONU UNIFIL (United Nations Interim Force in Lebanon), con 48 años una de las operaciones más duraderas de Naciones Unidas y la única que cuenta con un componente marítimo. La misión naval frente a las costas del Líbano existe desde 2006, y Alemania participa en ella desde entonces. Su tarea: vigilar la zona marítima y comunicar a la Marina libanesa cualquier embarcación sospechosa de transportar armas de contrabando. Además, se entrena a militares de la Marina libanesa. Desde 2021, la Bundeswehr también está al mando del componente naval multinacional. El almirante de flotilla alemán dirige la misión desde el cuartel general de UNIFIL en Nakura, en el sur del Líbano.
Expertos militares y civiles
Más de 300 alemanes —soldados, policías y expertos civiles— participan actualmente en misiones de la ONU. El Ejército alemán envía personal a las misiones de la ONU MINURSO en el Sáhara Occidental, UNMISS en Sudán del Sur y UNIFIL (Líbano). Desde 1991, el Ejército alemán ha participado en 14 misiones de mantenimiento de la paz dirigidas por la ONU.
A bordo de la fragata Sachsen-Anhalt viaja un contingente de 150 soldados, formado por hombres y mujeres de la Bundeswehr. Uno de ellos es el contramaestre Robert, segundo encargado de abastecimiento. El militar, de 44 años, es cocinero de formación. Quería “salir de la hostelería” y se alistó en la Bundeswehr. Allí descubrió su pasión por la navegación y presume de haber recorrido ya 100.000 millas náuticas. Este es su despliegue más largo hasta la fecha. También Ida, suboficial sanitaria y paramédica de emergencias, mano derecha del médico del barco, espera con ganas volver a ver a su familia en Magdeburgo tras una misión tan larga.
Un capitán con corazón y cabeza
El capitán de fragata Daniel Läzer es el comandante de la Sachsen-Anhalt. A bordo lo llaman el “Viejo”, aunque solo tiene 44 años. Que todo funcione a bordo, tanto en lo profesional como en lo humano, depende en buena medida de él. Al hablar con la tripulación, todos coinciden: Läzer manda “con corazón y cabeza”. El equipo confía en él, y él les devuelve esa confianza: “Es la mejor tripulación que tenemos”, dice Läzer.
Tras su regreso a Wilhelmshaven en marzo, la dotación disfrutará de un breve descanso. Pero apenas unas semanas después, los soldados y las soldados partirán rumbo a Noruega para participar en unas maniobras. Tras la misión de UNIFIL, la fragata Sachsen-Anhalt y su tripulación volverán a las tareas de defensa nacional y aliada.
La misión de la ONU UNIFIL continuará hasta finales de 2026
Tras 188 días de misión, la Sachsen-Anhalt regresó el 1 de marzo de 2026 a su puerto base de Wilhelmshaven. Junto con la corbeta Sangram, de Bangladés, patrulló durante más de medio año las aguas frente al Líbano. Está previsto que la Marina libanesa asuma pronto por completo esta tarea. El Consejo de Seguridad de la ONU ha decidido poner fin a la misión de UNIFIL el 31 de diciembre de 2026.