¿Qué puede ayudar a combatir el extremismo de derecha?
Eva von Redecker analiza las causas del extremismo de extrema derecha moderno y desarrolla nuevas ideas sobre la libertad, la democracia y la cohesión.
¿Qué hacer ante el giro hacia la derecha a nivel mundial? Para la filósofa Eva von Redecker, se trata de una pregunta muy concreta. Vive en la zona rural de Brandeburgo, donde casi el 40 % vota al partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD). Mostrar una postura clara en este clima requiere valor. Redecker no se hace ilusiones: “Admiro a todas las personas que viven en los pueblos del este de Alemania y no votan a AfD”.
Quien quiera contrarrestar esta tendencia debe comprender primero cómo funciona el fascismo moderno, según Redecker. En su último libro Dieser Drang nach Härte (Este anhelo de dureza, 2026), acuña el concepto de “posesión fantasma”: un derecho de disposición sobre bienes o privilegios a los que no se tiene derecho y que, sin embargo, se defienden con saña. La extrema derecha politiza todos estos fenómenos con la misma retórica. “Dan la impresión de que están robando a la gente. Porque el robo hace que la violencia parezca una legítima defensa. El fascismo actual actúa bajo el pretexto de la autodefensa”, afirma.
La extrema derecha da la impresión de que están robando a la gente.
A diferencia del fascismo clásico, su forma actual ya no se basa principalmente en movimientos de masas, explica von Redecker. En su lugar, se forman agrupaciones informales de individuos, por ejemplo, en las redes sociales. “Hoy en día nos enfrentamos a trolls que forman una turba, pero que siguen actuando de forma aislada”. Una característica importante es la tendencia a la destrucción. En un mundo en el que la crisis climática y la precariedad obstaculizan el futuro, la soberanía a menudo solo se manifiesta como un derecho a la destrucción. “Se quiere poder romper al menos algo para volver a sentir la propia libertad”.
Ella ve el caldo de cultivo en el capitalismo, que obliga a las personas a competir y las divide —al igual que a la naturaleza— en lo aprovechable y en “desperdicio” sin valor. Frente a ello, von Redecker esboza la visión de una “democracia reparadora”. Su respuesta al fascismo: el lujo público. Si todos se sintieran atendidos, la vivienda fuera asequible, los trenes circulasen puntuales y los médicos dispusieran de tiempo suficiente, el atrincheramiento tras una propiedad fantasma perdería su atractivo.
La libertad, según la tesis de su libro Bleibefreiheit (La libertad de quedarse, 2023), no es solo espacial, es decir, la posibilidad de moverse. También es temporal: la posibilidad de quedarse, de mantener los medios de subsistencia, de asumir la responsabilidad de un lugar. El antifascismo significa ofrecer una realidad mejor, una que prometa seguridad real, no una mera compensación.
Eva von Redecker, nacida en 1982 en Kiel, es filósofa y escritora independiente. Ha realizado investigaciones en la Universidad Humboldt de Berlín y como investigadora invitada en Cambridge y Nueva York. Actualmente vive en la zona rural de Brandeburgo. www.evredecker.net