Ir al contenido principal
Retrato de un hombre con gafas redondas negras, barba corta y raya al lado, que mira a la cámara vestido con traje, camisa blanca y corbata verde claro sobre un fondo azul oscuro.
Markus Gabriel © picture alliance / SZ Photo

¿Existe realmente el mundo?

Campos de significado, nuevo realismo, ética con IA: Markus Gabriel replantea el mundo y extrae de ello conclusiones sorprendentes para nuestra vida con la inteligencia artificial. 

09.07.2026Klaus LüberKlaus Lüber

Los medios lo calificaron de niño prodigio de la filosofía: con solo 29 años, Markus Gabriel, nacido en 1980, fue nombrado catedrático de su especialidad. Su conferencia inaugural en la prestigiosa Universidad de Bonn versó nada menos que sobre el “sentido del todo”. La conclusión: el mundo no existe.  

Más concretamente, se refiere al mundo como totalidad, como un gran todo que abarca todo lo que existe. El argumento: si “el mundo” realmente lo contuviera todo, también tendría que contenerse a sí mismo. Para Gabriel, esto es una paradoja. En cambio, las cosas —objetos, pensamientos, ideas— no existen como una gran unidad, sino en muchos y diversos “campos de sentidos”. 

Gabriel lo explica así: un unicornio existe en el campo de sentido de la literatura y la mitología, pero no en el de la zoología. Una ecuación matemática existe en el campo de sentido de las matemáticas, pero no en el campo de sentido de una mesa de desayuno. Por lo tanto, no hay un único mundo, sino muchos campos en los que las cosas son reales a su manera.  

Contemplamos este inmenso cosmos y creemos que somos hormigas insignificantes.
Markus Gabriel

Con esta teoría, Gabriel es considerado uno de los fundadores del Nuevo Realismo, una corriente filosófica que no reduce la realidad a una única perspectiva. “Contemplamos este inmenso cosmos y creemos que somos hormigas insignificantes”. Según Gabriel, quien se aleja de la idea de un “gran todo” que no deja nada fuera despeja el camino a otras formas de conocimiento. Por eso, el arte, la ética y la religión no son meros juegos, sino que pueden servir de orientación para nuestra vida. 

Según Gabriel, ordenar el mundo en campos de significado también nos ayuda a comprender mejor la inteligencia artificial. Cuando los modelos modernos de IA analizan un libro, no lo leen línea por línea, sino que lo abordan en su conjunto, transformándolo en un espacio de significado descriptible matemáticamente. De este modo, pueden reconocer patrones y analogías que van más allá de los meros hechos en sí mismos. Esto les dota de inteligencia emocional. Los modelos lingüísticos, según Gabriel, no se limitan a predecir palabras, sino que interpretan, a través de nuestro lenguaje, quiénes somos. 

Por eso, considera que el avance más importante es el paso de una herramienta de conversación a una IA emocional que refuerza y refleja el comportamiento humano. En lugar de una “ética de la IA”, Gabriel aboga por una “ética con la IA”: un diálogo continuo entre la inteligencia humana y la inteligencia artificial. En su libro Ethische Intelligenz (Inteligencia ética, 2026) escribe: “La inteligencia artificial del futuro no se presentará como los robots de las películas de acción, sino como una máquina de crear atmósferas dialógicas, integrada en nuestra vida cotidiana, que nos refleja, corrige y amplía de forma ininterrumpida”. 

Acerca de la persona: Markus Gabriel

Markus Gabriel, nacido en 1980 en Remagen, es catedrático de Teoría del Conocimiento, Filosofía Moderna y Contemporánea en la Universidad de Bonn, donde dirige el Centro Internacional de Filosofía. Además, imparte clases, entre otros lugares, en París y Kioto. 
www.markus-gabriel.com