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Un hombre con un jersey de cuello alto gris está apoyado en una barandilla a orillas del río y mira a la cámara; al fondo se ven edificios y una construcción moderna.
Philipp Hübl © Daniel Hofer

¿Por qué la gente se cree las mentiras?

Noticias falsas, polarización y autopromoción moral: Philipp Hübl explica por qué la pertenencia suele ser más importante que la verdad y cómo esto perjudica a los debates democráticos. 

09.07.2026Klaus LüberKlaus Lüber

Quien miente sabe que miente. Mucho más peligrosas son aquellas personas a las que les da igual si lo que dicen es cierto o no. El filósofo berlinés Philipp Hübl lleva años estudiando este fenómeno, que el filósofo estadounidense Harry Frankfurt denominó “bullshit”. 

En Bullshit-Resistenz (Resistencia al bullshit, 2018), Hübl se pregunta por qué somos propensos a este tipo de manipulaciones de la realidad y cómo podemos protegernos contra ellas. Su respuesta se remonta al comportamiento tribal. El ser humano es un ser social que tiende a valorar más la pertenencia que la verdad. Quien cree en las falsedades de su grupo paga por ello un precio social menor que quien se opone a ellas. 

Sin embargo, el deseo de pertenencia no solo determina lo que consideramos verdadero, sino también lo que consideramos correcto. En Die aufgeregte Gesellschaft (La sociedad agitada, 2019), Hübl muestra cómo las emociones y los vínculos sociales moldean nuestra brújula moral. Para ello, se remite a los hallazgos de la psicología moral: incluso las preferencias aparentemente banales —como si a las personas les gustan más los perros o los gatos— pueden estar relacionadas con diferentes orientaciones de valores. Mientras que algunos dan más importancia a la libertad, el cuidado y la equidad, otros valoran más la autoridad, la lealtad o la pureza. Los valores que nos parecen especialmente importantes dependen también de la intensidad con la que sentimos empatía y de hasta qué punto anhelamos sentirnos parte de un grupo. Por eso, según Hübl, quien quiera actuar de forma moral debe también reflexionar sobre sus propios motivos y sentimientos.  

No solo queremos hacer lo correcto, sino también que los demás nos reconozcan por ello.
Philipp Hübl

De esto precisamente trata su último libro. En Moralspektakel (Espectáculo moral, 2024), Hübl observa cómo la actitud correcta se ha convertido en un símbolo de estatus. Los debates sociales se convierten en un escenario en el que se muestra de qué lado se está, no para convencer, sino para autopromocionarse. “Queremos reconocimiento dentro del grupo, eso está profundamente arraigado en nosotros”, afirma Hübl. “Por eso no solo queremos hacer lo correcto, sino también que los demás nos reconozcan por ello”. El deseo de pertenencia, que nos hace tan propensos a las mentiras, al “bullshit”, reaparece aquí bajo una nueva forma: como autoensalzamiento moral.

Para Hübl, esa es la causa principal de que los debates sociales se lleven a cabo hoy en día de forma tan ideológica y destructiva. Su solución: la modestia moral y un universalismo ético que se aplique por igual a todos, no solo al propio grupo. Porque cuando los debates sirven sobre todo para la autopromoción, lo que sigue es una política simbólica en lugar de una verdadera solución a los problemas; la moral escenificada, según Hübl, no mejora el mundo, sino que, en el peor de los casos, perjudica a la democracia

Acerca de la persona: Philipp Hübl

Philipp Hübl, nacido el 21 de noviembre de 1975 en Hannover, es filósofo, autor y periodista. Imparte clases en la Universidad de las Artes de Berlín y se dedica al estudio de la moral, la polarización y la esfera pública digital. 
www.philipphuebl.com