Navidad en el exilio

¿Cómo viven refugiados la Navidad en Alemania? Ahed, Zaza y Malek relatan qué les es familiar y qué echan de menos.

Fremdes, vertrautes Fest
dpa

Alemania. Los alemanes asocian el Adviento con contemplación, luz de velas y galletas navideñas. Pero ¿cómo experimentan la Navidad los refugiados en Alemania? Se lo preguntamos a tres refugiados de Siria.

Es triste que en Siria nadie pueda pensar en celebrar.

Ahed Hendi (43), vive con su familia en Berlín.

Ahed (43): “Soy de Alepo, donde era profesora de química y física. Estas son las segundas Navidades que mis hijos pasan en Berlín. En Alepo, aproximadamente el 20 por ciento de los habitantes son cristianos. Las relaciones de los cristianos con los musulmanes siempre fueron muy amistosas. En Navidad, las calles estaban adornadas y el 25 de diciembre es feriado. Se va a la iglesia, se visita a la familia y se come juntos. Nosotros visitábamos a nuestros amigos cristianos para, por lo menos, beber un café juntos. Hoy tenemos también muchos conocidos en Berlín, por ejemplo, nuestros vecinos alemanes. Les regalé cuatro velas de Adviento. Es triste, sobre todo para los niños, que en Siria nadie pueda pensar en celebrar.”

Escuchábamos villancicos de Navidad en árabe.

Zaza* (63) huyó de Siria a Alemania.

Zaza* (63): “Nací en la Franja de Gaza y viví más de 30 años en Siria. Hui en 2015. No practico ninguna religión, aunque mi familia es musulmana. Respeto todas las religiones, pero, sobre todo, creo en la democracia. En Siria celebraba la Navidad con mi esposa y mis cuatro hijos. Teníamos un árbol de Navidad, el 24 de diciembre nos hacíamos regalos e invitábamos a amigos, no solo a cristianos. También escuchábamos villancicos tradicionales de Navidad en árabe. No sé si voy a celebrar la Navidad este año. Conozco a mucha gente aquí, pero no puedo imaginarme celebrar sin la familia”.

No veo diferencia a cómo se celebra la Navidad en Siria.

Malek* (16) vino a Alemania sin su familia.

Malek* (16): “Hui hace dos años de Damasco a Alemania, mis padres viven todavía allí. Somos musulmanes, como la mayoría de los sirios. Pero en la calle donde vivía, casi todos los vecinos eran cristianos. Por eso también celebrábamos la Navidad. La noche del 24 de diciembre la pasábamos en casa de amigos, con galletitas, pollo y regalos. No hay diferencia a cómo se celebra en Alemania. Aquí en Berlín tengo una asesora. Pasaré Navidad con su familia. Y quizá les envíe un paquete a mis padres”.

* Nombres cambiados

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