Una refinería única
La planta transforma madera, en lugar de crudo. Los motivos por los que una empresa finlandesa de biotecnología ha escogido a Alemania para su valiente proyecto.
Dermot Carey ha asistido en un gran número de proyectos de obra en el parque químico de Leuna. Sin embargo, la construcción de un centro de almacenamiento de madera era un nuevo reto, incluso, para él. El profesional de origen irlandés trabaja desde hace más de diez años en InfraLeuna, la empresa que gestiona el parque químico en Sajonia-Anhalt. En su función de director del área de desarrollo del parque, Carey trabaja para cumplir los deseos de las empresas que se instalan en Leuna. ¿Cuánta electricidad necesita la planta? ¿Cuánta agua? ¿Cuánto vapor? ¿Dónde se necesita una conexión con la carretera? ¿Por dónde deben discurrir las vías de acceso? ¿Qué permisos deben solicitarse? Para cada punto, se debe redactar un gran número de contratos. En el caso de la importante inversión de UPM Biochemicals de Finlandia, los contratos son “una obra completa”, afirma Carey riendo por la enorme cantidad de documentos.
La primera biorrefinería del mundo basada en la madera
En los últimos años, UPM ha construido la primera biorrefinería del mundo que produce productos bioquímicos con madera dura obtenida de forma sostenible, y está poniéndola en funcionamiento de manera gradual. El centro de almacenamiento de madera era necesario para guardar la madera de haya proveniente de la región destinada al primer paso del proceso. En la actualidad, los trenes y camiones llegan a diario al nuevo centro de almacenamiento para dejar la madera obtenida en bosques de gestión sostenible. A partir de esta materia prima, en la refinería se fabrican materiales que se utilizan, entre otros, en ropa, envases y productos con caucho, como los neumáticos de coches.
UPM ha invertido alrededor de 1300 millones de euros en la nueva planta, mientras que el estado de Sajonia-Anhalt contribuyó al proyecto con ayudas por 20 millones de euros. Se trata de la mayor inversión realizada en el tradicional parque químico de Leuna desde la inauguración de la refinería de petróleo del grupo energético francés Elf Aquitaine (hoy TotalEnergies) en el año 1997.
Seguridad para la inversión gracias a disposiciones ambientales
¿Por qué decidió la empresa finlandesa UPM realizar esta importante inversión precisamente en Alemania? “Alemania es el centro europeo de la industria química y la silvicultura sostenible”, asegura Harald Dialer, Executive Vice President UPM Next Generation Renewables & Chief Technology Officer de UPM. Además, la decisión de llevar adelante el proyecto está relacionada también con el aumento constante de la importancia de los productos sostenibles debido a las estrategias de sostenibilidad de las grandes marcas de consumo. La demanda de componentes renovables para envases y textiles, pero también para productos industriales, como en coches y el sector de los edificios, fue un estímulo fundamental para la inversión. En la actualidad, la UE está trabajando en regulaciones destinadas a un diseño más sostenible, por ejemplo, de envases y productos textiles. En este marco, se están debatiendo también reglamentaciones para que los productos tengan una cantidad mínima de biosoluciones. “Se trata de disposiciones esenciales para llevar a cabo activamente la transición de materiales fósiles a renovables”, afirma Dialer. “Estas regulaciones aportan seguridad a la inversión e impulsan la demanda exactamente de los productos que fabricamos en Leuna”.
Europa tiene la tecnología, el conocimiento técnico y la voluntad política para asumir un papel de liderazgo en el ámbito de la bioquímica.
La biorrefinería es lo que los expertos de la industria llaman un “proyecto FOAK”, es decir “first of a kind”, el primero de su naturaleza. “Era un proyecto sin un modelo. Por eso, necesitábamos nuevas soluciones tanto desde una perspectiva técnica como regulatoria”, comenta Dialer. Esto estaba claro para todas las personas involucradas cuando, en 2018, se desarrollaron las primeras reuniones entre UPM y el Gobierno del estado de Sajonia-Anhalt. Sin embargo, todas las partes estaban de acuerdo en que el proyecto podría llevarse a cabo si trabajaban juntas. En el año 2024, finalizaron las obras para la construcción de la planta y, desde finales de 2025, se están produciendo ya los primeros productos. Además de la misma UPM y del Gobierno regional, hubo otros actores que contribuyeron al éxito del proyecto: la empresa Investitions- und Marketinggesellschaft Sachsen-Anhalt que acompañó a UPM en su proceso de establecimiento en la zona e InfraLeuna, la empresa que gestiona el parque químico.
Una comunicación cercana constante
Además de las cuestiones técnicas, InfraLeuna se ocupó de los permisos y las gestiones con las autoridades competentes. “Para comenzar, nos sentamos en una misma mesa con todas las autoridades pertinentes y UPM para conversar sobre el alcance del proyecto”, explica Dermot Carey. “La intención era que las necesidades estén claras para ambas partes”. En un proyecto de esta envergadura, lo más importante es que haya una comunicación cercana. Carey y sus directores de proyecto acompañaron la planificación, la construcción y la puesta en marcha de la planta por un periodo aproximado de siete años.
Temas de conversación había muchos: el proyecto incluía, entre otras cuestiones, la construcción de un puente sobre una línea férrea, así como la gestión del centro de almacenamiento de madera por parte de InfraLeuna, con un esquema de transporte y la introducción de un sistema informático para documentar las entregas de madera mediante vehículos pesados. El tema de las aguas residuales también era complejo. “Las aguas residuales de UPM deben someterse a un tratamiento previo, de modo que tuvimos que construir y poner en funcionamiento una instalación especial. Esto también fue algo totalmente novedoso para el parque químico”, añade Carey.
Mantenimiento de la flexibilidad
Pero no todo se puede planificar y Raisa Vermasvuori puede dar fe de ello. La ingeniera química es la responsable del sector Innovations del grupo empresarial y está a cargo del desarrollo tecnológico de UPM Next Generation Renewables, el área en la que UPM agrupa sus actividades relativas a combustibles renovables y productos bioquímicos, entre las que también se incluye la refinería de Leuna. Ella y su equipo están involucrados en el funcionamiento de la biorrefinería. “Para ser sumamente honesta, cuando construyes la primera planta mundial de este tipo, la realidad es que aprendes de forma constante”. Junto con su equipo, por ejemplo, habían modelado exactamente cómo determinados materiales se trasladaban por un tubo y, sobre esta base, se inclinaron por un diámetro específico. “Al comenzar a trabajar, nos dimos cuenta de que el material se comportaba distinto a lo que esperábamos y debimos cambiar el tubo”.
Es por este motivo que UPM está poniendo en marcha la planta de manera gradual. Una vez que todo esté en funcionamiento, “aquí crearemos materiales que transformarán industrias completas”, afirma Vermasvuori. “Entre otros productos, fabricaremos un material totalmente nuevo, basado en lignina que es un componente de la madera”. Esta invención podrá utilizarse como material de relleno en productos de caucho, como los neumáticos de coche. Hasta ahora, el material que suele usarse es el negro de humo que requiere una gran cantidad de CO2 para su producción.
Con otro producto, UPM aporta una solución a un problema sumamente frecuente en el reciclaje de plástico: muchas instalaciones de clasificación no reconocen el plástico negro. Por eso, suele quedar fuera del circuito de reciclaje y se termina incinerando. UPM ha desarrollado un material con base de madera que puede utilizarse como pigmento negro y no tiene este problema. “Buscamos constantemente nuevas posibilidades de uso para nuestros productos” asegura Vermasvuori.
Aquí en Leuna, se fabricarán materiales que pueden transformar industrias completas.
Un proyecto acorde a la Agenda de
Harald Dialer considera que en Alemania hay un buen clima de inversiones para las empresas innovadoras como UPM. “Desde mi punto de vista, las nuevas tecnologías y los nuevos productos siguen siendo uno de los factores que más impulsan la economía alemana”, afirma Dialer. “En particular en nuestro ámbito de la bioeconomía industrial, existe un importante fomento de las innovaciones a través de diferentes programas”. La nueva Agenda de Alta Tecnología del Gobierno alemán es un gran acierto para Dialer. “Aborda áreas del futuro sumamente relevantes, como los materiales sostenibles y que cuidan los recursos, así como soluciones para la descarbonización”. Las hojas de ruta presentadas en mayo de 2026 para la aplicación de la Agenda se adaptan de forma extraordinaria a los proyectos de UPM.
Con el objetivo de promover las innovaciones, UPM ha creado un departamento propio de investigación y desarrollo en el centro de Leuna, dentro del equipo de Raisa Vermasvuori. Asimismo, se han establecido sociedades con un gran número de universidades y centros de investigación de la región, según Vermasvuori. “Actualmente, estamos llevando a cabo proyectos de investigación junto con la Universidad Martín Lutero de Halle-Wittenberg, el centro Fraunhofer para Procesos químicos y biotecnológicos, y la Universidad de Anhalt, por nombrar algunos ejemplos”.
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Abrir declaración de consentimientoEn 1916, BASF instaló allí una planta de amoniaco y, poco tiempo después, se creó la instalación química más moderna del mundo en lo que antes era el pueblo de Leuna. El amoniaco era importante para la fabricación de explosivos, con los que Alemania causó un sufrimiento indescriptible durante la Primera Guerra Mundial.
Leuna fue importante también en la Segunda Guerra Mundial al proveer gasolina sintética.
Durante la división alemana, la planta pasó a manos del Estado y se amplió. Decenas de miles de personas trabajaban allí. Tras el colapso de la República Democrática de Alemania (RDA), la planta debió cerrar por un tiempo.
Durante la década de 1990, el grupo empresarial francés Elf Aquitaine construyó una refinería de petróleo en Leuna que hoy produce un millón de litros de gasolina y diésel por hora.
Hoy día, sin embargo, en Leuna también se están estudiando los combustibles sostenibles: en 2012, el centro Fraunhofer para Procesos químicos y biotecnológicos (CBP) inauguró un laboratorio en el parque químico, y, desde 2023, Leuna es la sede de la plataforma tecnológica para combustibles de aviación sostenibles del Centro Aeroespacial Alemán (DLR).