¿Será el hidrógeno el nuevo petróleo?

El hidrógeno producido de forma respetuosa con el clima podría contribuir a reducir las emisiones de CO2 más rápidamente. ¿Por qué este gas es tan adecuado?

Modelo de una planta combinada de energía eólica e hidrógeno.
Modelo de una planta combinada de energía eólica e hidrógeno. AquaVentus

La protección del clima es también una carrera contra el tiempo. Si se quiere mantener la temperatura media mundial a un nivel razonable, hay que actuar con rapidez y cambiar a las energías renovables -es decir, a la electricidad verde- de la forma más amplia posible. Lamentablemente, esto no ha sido posible aún en muchos ámbitos importantes: por ejemplo, el transporte aéreo y marítimo, el transporte de mercancías por carretera o los procesos de producción industrial.

Sólo queda el agua pura como "gas de escape". 

El hidrógeno podría ser la solución a estos problemas. El hidrógeno podría utilizarse para convertir la electricidad producida de forma sostenible en un soporte material que puede utilizarse allí donde el uso directo de la energía eléctrica sea difícil. Este gas se obtiene a partir del agua por electrólisis. Por ello, el hidrógeno es el perfecto medio de almacenamiento para las energías renovables, ya que ni su producción ni su posterior uso producen gases de efecto invernadero. En una pila de combustible, que se utiliza, por ejemplo, en los coches impulsados por hidrógeno, el gas se combustiona para formar agua pura.

Repostaje más rápido que los coches eléctricos

En el sector del transporte, el hidrógeno como sistema de propulsión tiene la ventaja particular de agilizar considerablemente el proceso de repostaje de la energía verde. En este caso, repostar sólo lleva de tres a cinco minutos, mucho más rápido que el proceso de carga de un coche eléctrico. El uso de vehículos de pila de combustible es especialmente interesante en el transporte público de cercanías (autobuses, trenes), en el transporte pesado por carretera (camiones) o en la logística (carretillas elevadoras).

Pila de combustible en una central de hidrógeno alemana.
Pila de combustible en una central de hidrógeno alemana. picture alliance/dpa/dpa-Zentralbild

Solución a escala mundial

Sin embargo, lo que hace que el hidrógeno sea realmente un portador de energía atractivo son sus propiedades de transporte. La energía verde almacenada en este soporte procedente de grandes parques eólicos marinos o centrales solares lejos del consumidor, podría transportarse con relativamente pocas pérdidas. Esto funcionaría no sólo a escala nacional, sino también internacional e incluso mundial. Con el hidrógeno, según esta idea, se podría importar prácticamente el viento y el sol de otras regiones de la Tierra. Por ello, el hidrógeno ya se denomina el "nuevo petróleo".

¿Puede el hidrógeno conducirnos de forma rápida y eficaz a un futuro neutro desde el punto de vista climático? Eso depende sobre todo de la rapidez con la que avance la expansión de las energías renovables. "Quien sueñe con el hidrógeno debe invertir en energías renovables y ampliarlas mucho más rápido que antes", afirma la experta en clima Claudia Kemfert, del Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW).

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