Pro & Contra
¿Tiene sentido comenzar a votar a los 16 años?
¿Debería reducirse la edad mínima para votar en las elecciones del Bundestag? Un estudiante de derecho y una periodista política nos explican los argumentos a favor y en contra.
¿Se debería reducir la edad mínima para poder votar en las elecciones del Bundestag en Alemania de 18 a 16 años?
Sí, la edad mínima para poder votar en algunas elecciones de los parlamentos estatales y las elecciones europeas ya es de 16 años en Alemania. Sería coherente que esta normativa se aplique también a las elecciones del Bundestag.
No, por toda una serie de motivos. La legislación no permite a los jóvenes de 16 años ni siquiera firmar un contrato para su móvil o hacer el examen para el permiso de conducir. ¿Pero sí deberían poder determinar la suerte del país en las urnas? Es una contradicción. La edad mínima para poder votar presume la existencia de responsabilidad jurídica. Además, hay un derecho a voto activo y otro pasivo que van de la mano. Quienes pueden votar, deben poder presentarse como candidatos también. Sin embargo, los candidatos para el Bundestag tienen la obligación de ser mayores de 18 años.
¿Las personas de 16 años tienen la suficiente madurez para tomar decisiones electorales?
Según estudios pertinentes y los científicos, sí. De acuerdo con estas fuentes, las personas de 16 años tienen la capacidad de analizar información y tomar una decisión electoral lógica. Es difícil decir cuándo una persona tiene la suficiente madurez para poder votar. Los temas o las circunstancias determinantes para cada uno son una cuestión sumamente personal. La solución no está en seleccionar ejemplos individuales del grupo de potenciales votantes. En mi vida cotidiana veo a muchos adultos con derecho a voto que tampoco tienen la madurez necesaria. Sin embargo, lógicamente, no les quitaría el derecho a votar.
Las decisiones electorales están relacionadas, en primer lugar, con el reconocimiento de una responsabilidad. Quienes legitiman decisiones políticas, deberían poder, en principio, asumir también la responsabilidad, es decir, postularse. Esa es nuestra noción de democracia. Si se separa el derecho a voto pasivo del activo, se suprime, de hecho, la igualdad política establecida en la Ley Fundamental. Para actuar de manera consecuente, las personas a favor de disminuir la edad mínima para votar a los 16 años deberían también exigir que se reduzca la edad mínima para asumir responsabilidades penales a los 16. Sin embargo, esta exigencia, desde luego, no se plantea en serio, porque hay un fundamento para la existencia del Derecho penal juvenil. La doctrina considera que el juicio de los jóvenes aún no está plenamente desarrollado desde una perspectiva psicológica.
¿Los jóvenes en Alemania tienen un nivel suficiente de conocimientos de política?
Hay un nivel suficiente de conocimientos. Esto se observa, en particular, en la comparación con otros grupos de votantes. Las personas de 16 y 17 años pueden informarse a través de los medios y, así, interiorizarse en la política. En las escuelas, se transmiten conocimientos sobre el sistema político en Alemania. De todos modos, la educación política debe mejorar también pensando en los efectos a largo plazo en la población.
El hecho de que los jóvenes se interesen en la política, estén familiarizados con el funcionamiento del Estado de Derecho y también tengan sus convicciones políticas es muy importante y bienvenido. No obstante, en principio, es irrelevante para la cuestión de la edad mínima para votar. Porque el interés no puede reemplazar a la responsabilidad política. El conflicto central continúa siendo el mismo: quienes influyen en la democracia, también deben poder asumir las responsabilidades pertinentes. De hecho, para el acto democrático del voto, si bien sería ideal poseer conocimientos políticos básicos, lógicamente no es un requisito. De otro modo, muchos adultos no podrían votar.
¿Una mayor participación de los jóvenes a través del voto aumentaría también su interés y compromiso en el plano de la política?
No poder participar en la toma de decisiones es frustrante y puede desanimar. Pero eso no es todo: En nuestra democracia parlamentaria, las elecciones tienen un efecto particularmente importante. Al poder votar, también hay un mayor estímulo para informarse sobre política. El derecho a votar desde los 16 años puede reducir la frustración y derivar en un mayor compromiso. De este modo, también podría haber más presencia en los discursos de cuestiones relativas al futuro, la realidad de los jóvenes y sus intereses.
En 1972, la edad mínima para votar en Alemania se redujo de 21 a 18 años. Desde ese momento, la participación en las votaciones de este grupo de personas se mantiene en niveles menores al promedio de forma sistemática debido al grado de confianza cada vez menor de los jóvenes en los partidos tradicionales, y a la creciente falta de entusiasmo con la política. Aquí son los partidos los que deberían actuar. Es un problema que no se resuelve con una simple disminución de la edad mínima para votar. Además, no puede afirmarse que la disminución de la edad mínima para votar incrementa la participación en las elecciones: en países en los que ya se puede votar con 16 años, como Austria y Malta, no es una tendencia que pueda observarse a largo plazo.