Investigación sobre vacunas en Alemania: los pioneros

Robert Koch, Paul Ehrlich y Emil von Behring alcanzaron grandes logros. Aquí te contamos más sobre los tres Premio Nobel.

Paul Ehrlich
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Paul Ehrlich

(1854–1915), Inmunólogo

Paul Ehrlich había estudiado medicina, pero no veía su futuro en la práctica de la profesión. Prefirió dedicarse a la química, como autodidacta. Fue asistente de Robert Koch, trabajó con Emil Behring y dio impulsos a la investigación sobre la inmunidad. En 1908 recibió el Nobel de Medicina por sus trabajos en inmunología. Con su “teoría de la cadena lateral” había explicado el principio básico de la inmunidad. Basándose en ello, desarrolló el primer agente quimioterapéutico efectivo. Por lo tanto, se lo considera también el fundador de la quimioterapia. Ehrlich logró curar la sífilis con “Salvarsan”. Ello le supuso gran reconocimiento internacional.

Robert Koch

(1843–1910), Microbiólogo

Robert Koch
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En un laboratorio en su casa, espartanamente equipado, Robert Koch logró en 1876 identificar el patógeno del ántrax. Fue el primero en demostrar que un microorganismo era la causa de una enfermedad infecciosa. El hasta entonces ­desconocido médico rural fue llamado a Berlín, donde pudo continuar trabajando en mejores condiciones y descubrió el patógeno de la tuberculosis, en 1882.  Por ese descubrimiento le fue concedido en 1905 el Nobel de Medicina. También descubrió el patógeno del cólera durante un viaje de investigación a la India, en 1883. Un científico italiano lo había descrito ya antes, pero ambos investigadores no se conocían.

Emil von Behring

(1854–1917), Serólogo

Emil von Behring
Emil von Behring picture alliance/dpa

Ya tempranamente, el médico militar Emil Behring concluyó que los agentes patógenos no debían combatirse con productos químicos extraños al cuerpo, sino con los antídotos formados por el propio cuerpo para defenderse de las bacterias. En los laboratorios de Robert Koch en Berlín desarrolló los primeros sueros inmunológicos contra dos temidas enfermedades infecciosas: la difteria y el tétanos. Ello le valió el primer Nobel concedido en Medicina, en 1901. Con el dinero del premio fundó los laboratorios Behringwerke, en Mar­burgo, para producir sueros. En 2020, Biontech compró las instalaciones y produce allí ahora su nueva vacuna contra el virus SARS-CoV-2.

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