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En bicicleta por el Sáhara

430 días, 20.000 kilómetros y 22 países: Wiebke Lühmann recorrió en bicicleta el trayecto entre Friburgo y el cabo de Buena Esperanza: una aventura que la llevó al límite.

Wolf ZinnInterview: Wolf Zinn, 27.05.2026
Wiebke Lühmann recorrió en bicicleta el trayecto entre Friburgo y el cabo de Buena Esperanza.
Wiebke Lühmann recorrió en bicicleta el trayecto entre Friburgo y el cabo de Buena Esperanza. © Fabienne Engel

Wiebke Lühmann (31 años) es cicloviajera y creadora de contenido. Partió de Friburgo en octubre de 2023 y llegó al cabo de Buena Esperanza en diciembre de 2024. Antes ya había recorrido Sudamérica en bicicleta y llegó hasta el cabo Norte. Comparte sus experiencias en redes sociales, en el libro “Siempre hacia el sur” y en la película “Same Sun – Recorriendo África en bicicleta”, que actualmente puede verse en los cines alemanes.

¿Cómo surgió tu viaje por África occidental?

África era un continente del que apenas sabía nada. Quería conocer a fondo este fascinante continente y recorrerlo sin prisas. La ruta por la costa oeste es bastante popular entre quienes practican bikepacking, aunque hubo tramos realmente duros que pusieron a prueba mi resistencia, especialmente en Nigeria. Por suerte, no llegué a sufrir ninguna avería importante.

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¿Por qué sueles viajar sola? 

Porque me encanta la libertad de viajar a mi aire, decidir sobre la marcha y salir adelante por mis propios medios. Además, viajar sola me permite conectar mucho más con los lugares que recorro. 

¿No te da miedo?

En general, suelo confiar mucho en que las cosas saldrán bien. Pero, claro, viajar siempre implica enfrentarse a ciertos riesgos, seas hombre o mujer. Mucho depende de cómo te muevas y de las personas con las que compartas el camino. Por suerte, mi viaje estuvo marcado casi exclusivamente por encuentros y experiencias positivas.

¿Dónde te alojabas? ¿Podías planificarlo?

Lo decidía sobre la marcha, día a día. Me alojaba donde surgía: unas veces en hoteles, otras en una tienda de campaña, ya fuera en plena naturaleza o en edificios públicos, como escuelas u hospitales.

A veces, Wiebke Lühmann dormía en edificios públicos.
A veces, Wiebke Lühmann dormía en edificios públicos. © Fabienne Engel

¿Hubo algún momento en que te plantearas dejarlo?

Sí, hubo un par de momentos críticos. En el Congo llegué a sentirme agotada, tanto física como emocionalmente. La verdad es que imaginaba que cruzar el ecuador sería uno de los grandes momentos del viaje, pero no ocurrió hasta haber recorrido ya 15.000 kilómetros. Estaba agotada por el calor, la burocracia de los visados, las malas carreteras y la presión constante de estar siempre en marcha. Me di cuenta de que también está bien tener momentos de flaqueza, así que decidí hacer una pausa de diez días en Brazzaville.

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¿Cuáles fueron los momentos más especiales del viaje?

Hubo muchos. He tenido la suerte de cruzarme con personas extraordinarias y descubrir paisajes que me dejaron sin palabras. Atravesar los 2.500 kilómetros del Sáhara fue una experiencia espectacular. Otro de los momentos más destacados fue Guinea-Bisáu, un pequeño país con chimpancés salvajes, islas de gran belleza y una población extraordinariamente acogedora. 

La travesía la llevó a recorrer 2.500 kilómetros por el desierto del Sáhara.
La travesía la llevó a recorrer 2.500 kilómetros por el desierto del Sáhara. © Fabienne Engel

Después de recorrer 20.000 kilómetros, ¿con qué te quedas?

Con los sentimientos de gratitud y humildad. Me di cuenta de lo poco que realmente necesito. Claro que también vi de cerca algunos de los grandes retos a los que se enfrenta África, desde la pobreza y las carencias en infraestructuras hasta las consecuencias del cambio climático. Soy consciente de que, por ser alemana, parto de una situación privilegiada. Pero muchas conversaciones me hicieron ver que: todos vivimos bajo el mismo sol y tenemos mucho más en común de lo que pensamos. 

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