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Las organizaciones laicas reclaman la eliminación de los privilegios de las Iglesias.
Las organizaciones laicas reclaman la eliminación de los privilegios de las Iglesias. © JSB Co./Unsplash
Personas sin afiliación religiosa

¿Gozan las Iglesias de demasiados privilegios?

Casi la mitad de los alemanes no pertenece a ninguna confesión religiosa. Sin embargo, las Iglesias siguen disfrutando de un trato privilegiado. ¿Qué reformas reclaman las organizaciones laicas? 

21.10.2026Wolf ZinnWolf Zinn

Alemania no tiene una religión oficial y su Ley Fundamental establece la neutralidad del Estado en materia religiosa e ideológica. Pese a ello, las Iglesias tienen un peso considerable en la educación, disfrutan de derechos especiales y reciben cuantiosas ayudas públicas. “Los políticos deben garantizar que ninguna religión esté por encima de la ley”, afirma Michael Schmidt-Salomon, portavoz de la Fundación Giordano Bruno, una de las numerosas organizaciones que defienden los intereses de las personas sin afiliación religiosa en Alemania. Estas organizaciones reclaman que se eliminen los privilegios de las Iglesias, una legislación laboral libre de discriminación y una educación neutral en materia religiosa e ideológica.  

Las organizaciones laicas reúnen en total a unos 400.000 miembros, una cifra modesta frente al gran número de personas sin afiliación religiosa que hay en Alemania: Según el Grupo de Investigación sobre Creencias y Cosmovisiones en Alemania (fowid), a finales de 2025 el 48 % de la población no pertenecía a ninguna confesión religiosa, mientras que solo el 44 % formaba parte de la Iglesia católica o protestante, un porcentaje que sigue bajando. 

En muchos colegios, las clases de Religión se imparten por separado según la confesión religiosa de los alumnos.
En muchos colegios, las clases de Religión se imparten por separado según la confesión religiosa de los alumnos. © Religionsunterricht

Dinero público, normas religiosas 

Las organizaciones critican, entre otras cosas, la estrecha relación entre el Estado y las Iglesias en Alemania en materia de financiación. Así, Hacienda se encarga de recaudar el impuesto eclesiástico a cambio de una comisión. La posibilidad de desgravar este impuesto en la declaración de la renta supone para el Estado una pérdida de ingresos de miles de millones de euros. Además, los estados federados han presupuestado para 2026 casi 670 millones de euros en ayudas a las Iglesias, sin exigir que se destinen a fines concretos. 

Muchos hospitales, colegios, guarderías y centros sociales gestionados por las Iglesias se financian principalmente con fondos públicos y aportaciones de la Seguridad Social. Pese a ello, las entidades eclesiásticas, que suman unos 1,8 millones de trabajadores y están entre los mayores empleadores de Alemania, pueden acogerse a la autonomía de las Iglesias para exigir determinadas condiciones de afiliación religiosa, lealtad y comportamiento. Esto puede perjudicar laboralmente a las personas sin afiliación religiosa, aunque las sentencias judiciales están limitando cada vez más estas prácticas. 

Philipp Möller
Philipp Möller, del Consejo Central de Personas sin Afiliación Religiosa © Zentralrat der Konfessionsfreien

La libertad religiosa empieza en la infancia 

Los críticos con las Iglesias consideran que la religión tiene demasiado peso en la educación desde edades muy tempranas: casi un tercio de las guarderías alemanas están gestionadas por entidades religiosas, aunque también acogen a niños sin afiliación religiosa o de otras creencias. Muchos colegios siguen separando a los alumnos por confesiones en las clases de Religión, aunque una encuesta de GfK de 2022 revela que cerca del 72 % de los consultados prefiere una asignatura de Ética para todos, y dos tercios de ellos también apoyan ofrecer clases voluntarias de Religión.  

El bautismo de bebés también plantea dudas sobre el derecho a decidir libremente sobre las propias creencias religiosas. “No hay niños religiosos, sino hijos de padres religiosos”, afirma Philipp Möller, presidente del Consejo Central de Personas sin Afiliación Religiosa. El bautismo convierte a los niños en miembros de la Iglesia sin que hayan podido decidirlo por sí mismos. Los jóvenes deben esperar hasta los 14 años para poder abandonar la Iglesia por decisión propia, aunque sus padres se opongan.