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Representación de la batalla de las Naciones cerca de Leipzig en octubre de 1813
Representación de la batalla de las Naciones cerca de Leipzig en octubre de 1813 © picture-alliance / akg-images

¿Por qué resulta tan complicada la identidad nacional para los alemanes?

Desde el mito de los germanos, pasando por la fundación del Imperio, hasta el punto de inflexión que supuso el nacionalsocialismo: la conciencia nacional sigue siendo, hasta hoy, multifacética y compleja para los alemanes.  

09.07.2026Wolf ZinnWolf Zinn

Muchos alemanes prefieren hablar de democracia, de la Ley Fundamental o de Europa antes que de identidad alemana, nación o “patria”. La razón más obvia son los crímenes del nacionalsocialismo. Pero eso se queda corto. La conciencia nacional alemana es, desde hace siglos, un tema complejo.  

¿De dónde proviene el mito de los germanos? 

Algunos sitúan un “origen alemán” en el año 9 d.C.: en la batalla del bosque de Teutoburgo, en la actual Baja Sajonia, las tropas germánicas al mando de Arminio derrotaron a los romanos. Sin embargo, esta no fue una hazaña “alemana”, ya que Alemania aún no existía. No obstante, más tarde, poetas y nacionalistas convirtieron a Arminio en “Hermann” y transformaron una guerra tribal en el supuesto inicio de la libertad alemana. La obra dramática de Heinrich von Kleist Die Hermannsschlacht (La batalla de Hermann), de 1808, interpretó la lucha contra Roma, en el contexto de la ocupación napoleónica, como un llamamiento a la resistencia nacional. Y el monumento a Arminio, el Hermannsdenkmal, inaugurado en 1875 en el bosque de Teutoburgo, proyectaba la unidad hacia la Antigüedad. 

¿Existía ya una nación alemana en la Edad Media? 

La Edad Media tampoco ofrece una historia sencilla sobre los orígenes de los alemanes. Carlomagno, coronado emperador en el año 800, gobernaba un Imperio franco, no un Imperio alemán. El Sacro Imperio Romano Germánico, que desde finales de la Edad Media llevaba el epíteto de “nación alemana”, no era un Estado nación, sino una confederación poco cohesionada de pequeños Estados. Aunque en el extranjero se hablaba de “los alemanes”, los bávaros, sajones, suabos o renanos vivían en principados, obispados, ciudades imperiales y pequeños estados. Esta fragmentación limitaba el poder central; las identidades regionales y locales de la población prevalecieron durante mucho tiempo sobre una conciencia nacional alemana. 

No fue hasta la imprenta en el siglo XV y la Reforma cuando “el alemán” adquirió contornos más definidos. La traducción de la Biblia de Martín Lutero consolidó una lengua escrita común más allá de los dialectos. Así pues, la nación alemana se desarrolló inicialmente sobre todo como un espacio lingüístico y cultural.  

¿Por qué surgió tan tarde el Estado nación alemán? 

Cuando Napoleón reorganizó gran parte de Europa en 1806, la cuestión nacional adquirió carácter político: ¿debían los territorios alemanes dar lugar a un Estado común? En las guerras de liberación de 1813 a 1815 se unieron las promesas de libertad, la imagen del enemigo francés y el deseo de unidad. Los colores negro, rojo y dorado, que más tarde se convertirían en símbolo de la democracia alemana, se remontan, entre otras cosas, a los uniformes de un cuerpo de voluntarios y fueron adoptados por el movimiento nacional. 

En el festival de Wartburg de 1817 (cerca de Eisenach, en Turingia), sobre todo los estudiantes reclamaron la unidad nacional, la libertad y una constitución.
En el festival de Wartburg de 1817 (cerca de Eisenach, en Turingia), sobre todo los estudiantes reclamaron la unidad nacional, la libertad y una constitución. © picture alliance / Bildagentur-online

En el festival de Wartburg de 1817 y en el festival de Hambach de 1832, estudiantes y ciudadanos reclamaron la unidad nacional, una Constitución y los derechos fundamentales. También la Deutschlandlied (La canción de los alemanes) de 1841 formó parte de esta evolución. Hoy en día, la tercera estrofa es el himno nacional contiene la tríada “unidad, justicia y libertad”. La revolución de 1848/49 dio lugar, por primera vez, a un parlamento para toda Alemania en la iglesia de San Pablo de Fráncfort, pero fracasó ante la resistencia de las antiguas potencias. No fue hasta 1871 cuando surgió un Estado nación alemán, no gracias a un movimiento ciudadano democrático, sino a la política de poder de Otto von Bismarck y a la victoria de Prusia en la guerra franco-prusiana. Ya este origen hizo que la nación fuera ambivalente: llegó la unidad, pero no como una victoria de la libertad. 

La traducción de la Biblia de Martín Lutero contribuyó a la difusión del alto alemán.
La traducción de la Biblia de Martín Lutero contribuyó a la difusión del alto alemán. © iStock | typo-graphics

¿Cómo condujo el orgullo nacional alemán a una ruptura de la civilización? 

En el Imperio, a partir de 1871, el nacionalismo se fue asociando cada vez más con el militarismo, el Estado autoritario y el aislamiento respecto al exterior. A la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial (1914-1918) le siguieron el resentimiento, los mitos del sacrificio y las fantasías de revancha. La República de Weimar, fundada en 1919 y de carácter democrático, podría haber supuesto un nuevo comienzo; sin embargo, fracasó con la llegada al poder de los nacionalsocialistas en 1933. Estos prometían una “comunidad popular” y lo que ofrecían era exclusión, unificación política forzada, fanatismo racial y guerra. Con la ruptura de la civilización que supuso el Holocausto, la identidad alemana se puso más que nunca en tela de juicio. 

En el Mundial de fútbol de 2006, celebrado en Alemania, los aficionados alemanes mostraron un sentimiento nacional sin complejos.
En el Mundial de fútbol de 2006, celebrado en Alemania, los aficionados alemanes mostraron un sentimiento nacional sin complejos. © picture alliance / IPON

¿Qué significa hoy el patriotismo alemán? 

A la capitulación de 1945 le siguieron la ocupación, un nuevo comienzo y la división de Alemania. En la República Federal se desarrolló un Estado de derecho democrático, mientras que en la RDA se instauró una dictadura socialista con un antifascismo impuesto por el Estado. Con la reunificación de 1990, algunos temían un resurgimiento del nacionalismo. Sin embargo, a más tardar en el Mundial de fútbol de 2006, se vio una Alemania que abordaba la conciencia nacional con mayor naturalidad que las generaciones anteriores. Por otra parte, los grupos de extrema derecha intentan apropiarse de símbolos alemanes como la bandera negra, roja y dorada. La respuesta adecuada radica, sin duda, en un patriotismo sobrio y republicano: Alemania se considera una nación democrática, federal y abierta al mundo, precisamente porque sabe adónde puede conducir la exaltación nacional.