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Berlin: Currywurst – direkt und unkompliziert
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El lado más sabroso de las ciudades alemanas

¿A qué saben las ciudades alemanas? Un adelanto: suelen sorprender, sobre todo cuando entra en escena un “medio pollo” que ni siquiera es pollo.

03.09.2026Kim BergKim Berg

Berlín: Currywurs –: sencilla y sin complicaciones

En Berlín no se andan con rodeos. Quizá por eso la currywurst sea tan típica de la capital: salchicha, salsa, curry en polvo y listo. Se sirve en puestos callejeros, normalmente acompañada de patatas fritas o pan.

La currywurst también tiene su particular debate: ¿con piel o sin ella? ¿Picante o suave? ¿Qué puesto prepara la mejor salsa? 

Así sabe Berlín: intenso, picante y con una buena ración de salsa de tomate.

Hamburgo: pescado y Franzbrötchen – tradición con mucho carácter

En Hamburgo, la mañana sabe a canela y el mediodía, al mar del Norte. El Franzbrötchen, un dulce de hojaldre con canela y azúcar, es perfecto para disfrutar mientras paseas junto al Alster. Parece un cruasán aplastado, pero esa forma tan peculiar es precisamente lo que lo hace inconfundible.

Hamburg: Fisch- und Franzbrötchen – charakterstark und bodenständig
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En el puerto, en cambio, lo típico es comerse un bocadillo de pescado, por ejemplo, de arenque en salmuera, arenque marinado o gambas. Todo ello acompañado de gaviotas, barcos y la habitual llovizna de Hamburgo.

Así sabe Hamburgo: salado, intenso y, a veces, dulce y con mucha mantequilla.

Colonia: Kölsch y Halver Hahn – buen ambiente y mucho humor

Colonia es sinónimo de alegría, carnaval y hospitalidad. La cerveza típica de la región, la Kölsch, se sirve en un vaso alto y estrecho llamado Stange. Ojo: los camareros suelen servir otra en cuanto se acaba, sin necesidad de pedirla. Para indicar que ya has tenido suficiente, basta con poner el posavasos sobre el vaso, un truco que todo visitante aprende enseguida.

Köln: Kölsch und Halver Hahn – gesellig und humorvoll
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Para acompañar la cerveza, nada mejor que un Halver Hahn (medio pollo). Pero cuidado: aunque el nombre engañe, no lleva pollo. Es un panecillo de centeno con queso, cebolla y mostaza. ¿Por qué se llama así? Hay varias teorías sobre el origen del nombre. En cualquier caso, que el plato engañe a primera vista encaja perfectamente con una ciudad que lleva el humor en el ADN.

Así sabe Colonia: dulce y con notas de malta, refrescante y siempre dispuesta a sorprender.

Fráncfort del Meno: salsa verde – mucho ritmo y sabor a hierbas frescas

El skyline de Fráncfort le ha valido a la ciudad el apodo de “Mainhattan”. Pero entre bancos, ferias y el aeropuerto internacional, Fráncfort también sabe a huerto: gracias a su famosa salsa verde.

Frankfurt am Main: Grüne Soße – geschäftig und erstaunlich krautig
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Tradicionalmente se prepara con siete hierbas: borraja, perifollo, berro, perejil, pimpinela, acedera y cebollino. Esta salsa fría se sirve con patatas y huevos y, a veces, también con escalope. Y para acompañarla, en Fráncfort lo típico es tomar vino de manzana,conocido en el dialecto de Hesse como “Ebbelwoi”. Pero cuidado: aunque se parezca, no es lo mismo que la sidra. Si esperas un sabor dulce, te sorprenderá su toque ácido y seco.

Así sabe Fráncfort: fresco, ligeramente ácido y mucho más verde de lo que su skyline hace pensar.

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Múnich: Weißwurst – tradición y buen ambiente

Múnich es una ciudad de tradiciones, y la Weißwurst es una de las más arraigadas. Porque la Weißwurst de Múnich es mucho más que una simple salchicha. Es a Baviera lo que la Torre Eiffel a París. La tradición manda comerla por la mañana: según un antiguo dicho, la Weißwurst no debe llegar a las campanadas del mediodía. Se acompaña de mostaza dulce, un bretzel y, normalmente, una cerveza de trigo.

München: Weißwurst – traditionsbewusst und gemütlich
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Pero esta salchicha no se come simplemente con cuchillo y tenedor: tradicionalmente, los bávaros la comen con las manos, sacando el relleno de la piel. Aunque, si no tienes práctica, lo mejor es recurrir a los cubiertos.

Así sabe Múnich: suave, cremoso y con un ligero toque dulce.

Leipzig: Leipziger Lerche (alondra de Leipzig) – creatividad y sofisticación

No te preocupes: la Leipziger Lerche no lleva ningún pájaro. Este pequeño pastel de masa quebrada esconde un relleno de mazapán, almendras y confitura. Su nombre, sin embargo, evoca una época en la que las alondras eran todo un manjar.

Leipzig: Leipziger Lerche – kreativ und kultiviert
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Cuando en el siglo XIX se prohibió la caza de estas aves, los pasteleros de Leipzig crearon una alternativa dulce. Y eso encaja perfectamente con el carácter de la ciudad: Leipzig combina tradición y creatividad. 

Así sabe Leipzig: a frutos secos y con un dulzor que sorprende.