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El “alemán típico” no existe… ¿o quizá sí?

La formadora Mala Ullal vive a diario los malentendidos de profesionales internacionales en el trabajo. Lo que sorprende a muchos y lo que de verdad importa. 

Christina HenningChristina Henning , 25.03.2026
La formadora Mala Ullal con un grupo de indios a los que prepara para la cultura alemana.
La formadora Mala Ullal con un grupo de indios a los que prepara para la cultura alemana. © Mala Ullal

En una sala de formación se encuentran personas de distintos países que acaban de empezar a vivir y trabajar en Alemania. Un participante de la India relata una conversación con su jefe alemán – no sabe muy bien cómo encajar un feedback tan directo: ¿Es algo propio de los alemanes? ¿O simplemente la forma de ser de su jefe? 

Este tipo de situaciones son habituales para Mala Ullal. Desde hace 25 años trabaja como formadora intercultural. Su propia historia —nacida en Alemania, con un padre indio y una madre estadounidense— moldeó desde muy joven su mirada sobre el intercambio intercultural. 

Desmontar tópicos, entender las reglas 

Según Ullal, muchos profesionales internacionales llegan con ideas bastante preconcebidas sobre cómo es trabajar y vivir en Alemania. Cuenta que no deja de oír tópicos sobre los alemanes, desde la puntualidad hasta el Oktoberfest. “Quiero ir desmontándolos poco a poco”, explica. Porque el “alemán típico” no existe, igual que tampoco existe el indio típico o la china típica. 

La formadora advierte contra la tentación de explicar cualquier experiencia personal a base de estereotipos. Al mismo tiempo, hay ciertas pautas que se repiten con frecuencia en el entorno laboral: En Alemania se tiende a hablar de forma bastante directa en comparación con otros países. “Sí es sí, no es no.” Los alemanes suelen fiarse de acuerdos y normas claras, y a quienes llegan de fuera les toca adaptarse a esa franqueza y firmeza. 

El entorno marca la diferencia 

Ya sea Berlín o Baviera, gran ciudad o zona rural, empresa de TI u hospital: al final, todo depende del entorno, y eso influye en cómo se trabaja y se vive en Alemania. Ante la duda, Ullal aconseja practicar la comunicación. “En Alemania se pueden decir muchas cosas de forma directa”, señala. “Si, por ejemplo, no sabes en qué contenedor va la basura, ¡pregunta directamente!” 

En sus seminarios, Ullal no se centra solo en cómo actuar en situaciones concretas, sino también en la actitud con la que se afrontan: ¿Qué expectativas traigo y qué conclusiones saco demasiado rápido? El objetivo es acercarse a la otra persona sin prejuicios.