El alemán, una lengua curiosa

Aprende alemán con datos divertidos: si conoce estas particularidades, tiene garantizado que el alemán te resultará de inmediato más fácil.

Hablar y escuchar: así también funciona.
Hablar y escuchar: así también funciona. Belinda Pretorius - stock.adobe.com

Anglicismos creativos

Vocablos ingleses tales como “cool” o “chill” hace tiempo que forman parte del idioma alemán. El lenguaje de los jóvenes recurre una y otra vez al inglés: por ejemplo, la palabra “cringe” (avergonzarse) fue elegida Palabra Joven del Año 2021. La copia pura, sin embargo, es demasiado aburrida para los alemanes: en inglés, “handy” describe una cosa que es práctica, los alemanes llaman así al celular o teléfono móvil. Los hablantes nativos de inglés no conocen la palabra “longseller” (así se refieren los alemanes a un libro que se ha vendido con éxito durante mucho tiempo) como tampoco “home office” o “home trainer”, que para los alemanes significan “teletrabajo” y “bicicleta estática”.

Particulares emociones

Cuando a otra persona le ocurre algo vergonzoso, alguien que lo presencia también se avergüenza a menudo. Pero los alemanes tienen para ello una palabra especial: “fremdschämen”. Ese tipo de vocablos existen para una serie de emociones: los sentimientos melancólicos sobre la propia situación de vida se denominan “Weltschmerz” y el miedo a perderse algo importante, “Torschlusspanik”. Pero también hay palabras con connotaciones más positivas: en Alemania, muchas personas esperan con tanta ilusión los próximos acontecimientos que casi los anticipan con ansia: “Vorfreude” es entonces la palabra adecuada.

Diferentes puntos de vista

El alemán también se difiere de una región a otra. El panecillo (“Brötchen”) se llama “Semme(r)l” en Baviera y “Weck” en Baden. "China" se pronuncia con “K”, “Ch” o “Sch” iniciales, según la región.

Las temidas reglas gramaticales

Complicado es también el uso de los tres artículos que conoce el idioma alemán: der, die, das. Todos los que aprenden alemán llegan a esa conclusión en algún momento, sí, realmente hay tres. Y aquí también hay un dato curioso: en el caso del yogur se puede elegir cualquiera de los tres artículos: der, die o das.

Lo mejor viene al final

Quien está resfriado, tiene “Frosch im Hals” (una “rana en la garganta”). Si algo es ridículo, “lachen ja die Hühner” (“se ríen las gallinas”). Y si no te das cuenta de lo evidente, tienes “Tomaten auf den Augen” (“tomates en los ojos”). Hay un sinfín de ese tipo de modismos, algunos de ellos regionales, que tampoco todos los alemanes entienden. Por eso, cuando aprendas, recuerda siempre este típico dicho alemán: “Es ist noch kein Meister vom Himmel gefallen!” (“Aún no ha caído ningún maestro del cielo!”)

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