Pensiones en Alemania: un sistema en plena transformación
La pensión pública es el pilar fundamental para garantizar los ingresos durante la jubilación. Pero el cambio demográfico pone cada vez más a prueba su financiación.
Una buena noticia: la esperanza de vida en Alemania no deja de aumentar. La otra cara de la moneda es que cada vez hay menos jóvenes que se incorporan al mercado laboral. Esta combinación somete al sistema de pensiones alemán a una presión cada vez mayor. Para 2035, una de cada cuatro personas tendrá previsiblemente 67 años o más, mientras el número de jóvenes seguirá cayendo. Esto significa que habrá menos trabajadores para financiar las pensiones de una población mayor cada vez más numerosa.
El seguro público de pensiones es la columna vertebral del sistema. Funciona según el principio de reparto: trabajadores y empleadores financian a partes iguales las pensiones de quienes están jubilados actualmente. En 2026, la cotización asciende al 18,6 % del salario bruto. Sin embargo, las cotizaciones por sí solas no son suficientes. Por eso, el sistema de pensiones recibe además fondos públicos procedentes de los impuestos: en 2026, previsiblemente unos 127.000 millones de euros.
Por regla general, todos los trabajadores están obligados a cotizar al sistema. Los funcionarios suelen contar con su propio sistema de pensiones y tampoco todos los autónomos cotizan al sistema público. A la pensión pública se suman los planes de empresa y el ahorro privado para la jubilación.
¿A cuánto asciende la pensión?
La cuantía de la pensión depende principalmente de los ingresos y de los años cotizados. Por cada año en que se percibe el salario medio, se obtiene un punto de cotización. La suma de estos puntos determina finalmente la cuantía de la pensión.
Los nacidos a partir de 1964 tienen fijada la edad ordinaria de jubilación en 67 años. El nivel de las pensiones se sitúa actualmente en el 48 % y está garantizado por ley hasta 2031. En términos sencillos, quien haya cotizado 45 años con el salario medio recibe una pensión de alrededor del 48 % del sueldo medio actual (4.329 euros brutos al mes). Sin embargo, la pensión de cada persona puede variar considerablemente.
Reformas para garantizar la estabilidad de las pensiones
Sin reformas, a largo plazo habría que elevar las cotizaciones y las aportaciones públicas o recortar el nivel de las pensiones. De ahí que el canciller Friedrich Merz señalara al presentar las propuestas de la comisión de pensiones creada por el Gobierno alemán: “No hacer nada no es una opción.”
En junio de 2026, la comisión presentó 33 recomendaciones: un nuevo sistema público de pensiones por capitalización servirá de complemento al actual modelo de reparto. para financiarlo, trabajadores y empleadores aportarían gradualmente un 2 % adicional del salario bruto, que se invertiría en los mercados financieros. Además, se ampliaría la base de cotizantes, incorporando primero a nuevos autónomos y diputados. Y, a partir de 2031, la edad de jubilación quedaría vinculada a la esperanza de vida. Según las previsiones actuales, podría pasar de los 67 a los 67 años y medio de aquí a 2041. El mayor debate gira en torno al fin de la jubilación sin penalizaciones tras 45 años cotizados.