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Trabajo manual en una ladera de pendiente extrema: un vendimiador transporta uvas Riesling recién recogidas por las laderas del Bremmer Calmont.
Trabajo manual en una ladera de pendiente extrema: un vendimiador transporta uvas Riesling recién recogidas por las laderas del Bremmer Calmont. © picture alliance/dpa | Boris Roessler
El viñedo más escarpado de Alemania

“Cada sorbo refleja la esencia del suelo de pizarra”

¿Cómo es posible vendimiar en las escarpadas laderas del Bremmer Calmont? Una viticultora nos habla del duro trabajo manual, unos Riesling únicos y los retos del cambio climático.

19.10.2026Luca Rehse-KnaufLuca Rehse-Knauf

Laderas de pizarra escarpadas y un arduo trabajo manual: la viticultora Angelina Franzen cultiva junto a su familia varios viñedos en el Bremmer Calmont, a orillas del Mosela, en Renania-Palatinado.

Señora Franzen, las pendientes del Bremmer Calmont alcanzan los 68 grados. ¿Cómo es posible cultivar la vid en una pendiente tan pronunciada?

Aquí todo se hace a mano, de principio a fin. Hacen falta muchos más vendimiadores que en terrenos llanos, y es imprescindible tener buen pie y no sufrir vértigo. En terrenos llanos se necesitan unas 200 horas de trabajo por hectárea; aquí, en estas pendientes, alrededor de 1.200. El esfuerzo se traduce en mayores costes, pero también en vinos de una calidad extraordinaria.

¿Qué hace tan especial al Riesling del Calmont?

Sobre todo, su marcada mineralidad. Cada sorbo refleja la esencia del suelo de pizarra donde crecen las vides. A ello se suman una intensidad y una riqueza aromática excepcionales. La orientación sur de las laderas, el sol y el viento crean las condiciones ideales para sacar lo mejor de cada uva.

En las décadas de 1980 y 1990 se dejaron de cultivar algunas zonas del Calmont. ¿Por qué?

Muchas parcelas dejaron de cultivarse porque mantenerlas era demasiado laborioso y costoso. Mi suegro recuperó para el cultivo buena parte del Calmont. Era algo muy importante para él, ya que nuestra familia lleva generaciones cultivando viñedos en el Bremmer Calmont. Para ello hubo que retirar las cepas viejas, los árboles y los zarzales de moras y frambuesas. Después se volvieron a plantar vides en esas parcelas. Solo recuperar 1,5 hectáreas llevó tres años.

Ahora, el cambio climático vuelve a cambiar las reglas del juego. ¿Qué cambios está observando en el Calmont?

El calor adelanta la maduración de las uvas, aumenta su contenido de azúcar y da lugar a vinos con una graduación alcohólica algo superior. Esto nos obliga a adelantar considerablemente la vendimia respecto a hace solo unos años. Al mismo tiempo, surgen nuevas oportunidades: antes, para obtener buenas uvas era necesario cultivarlas en laderas escarpadas orientadas al sur. En las laderas orientadas al este y al oeste, las uvas a menudo no llegaban a madurar del todo. Ahora, la situación ha cambiado. Hoy esas laderas también nos permiten obtener uvas de excelente calidad.

Acerca de la persona: Angelina Franzen

Angelina Franzen dirige junto a su marido Kilian la bodega familiar Franzen, situada en Bremm. La bodega se encuentra en manos de la familia desde hace cinco generaciones. La bodega es especialmente conocida por sus vinos Riesling, elaborados con uvas cultivadas en las laderas de pizarra del Mosela.

Winzerin Angelika Franzen
Winzerin Angelika Franzen
© picture alliance/dpa | Boris Roessler