"Fue un milagro"

Cómo el coronavirus indujo al panadero de Fráncfort Laurent Cottin a cambiar su estrategia de negocios.

Optimista: Laurent Cottin de "Baguette Jeanette"
Optimista: Laurent Cottin de "Baguette Jeanette" privat

"Baguette Jeanette" es una panadería y bistró francés en Fráncfort. Los productos de panadería y pastelería son preparados en sus propios hornos por maestros pasteleros de Francia, la harina proviene de su propio molino en el macizo de los Vosgos. Su gerente Laurent Cottin cuenta cómo el coronavirus ha afectado a su local.

Sr. Cottin, "Baguette Jeanette" está normalmente abierto los 365 días del año, desde temprano hasta tarde. ¿Tuvo que cerrar durante el confinamiento?
El bistró estuvo inicialmente cerrado, pero nuestra panadería continuó abierta todos los días, aunque cerrábamos más temprano. Normalmente un 40 por ciento de nuestras ventas se realizan a través del bistró, y eso desapareció. Mi pronóstico fue que sin bistró quebraríamos a más tardar después de tres meses. Porque los costos fijos son siempre los mismos. ¡Era una catástrofe!

Afortunadamente, no tuve que despedir a nadie, pero los empleados que se fueron no fueron reemplazados.

Laurent Cottin, gerente de Baguette Jeanette en Fráncfort.

¿Qué hizo entonces?
Fui uno de los primeros en Fráncfort en solicitar la ayuda de emergencia. Solo tres días después el dinero estaba en mi cuenta. ¡Alabado sea el Gobierno alemán! Hizo lo que prometió. Aplacé los pagos a la agencia tributaria y todos mis empleados se acogieron al régimen de trabajo a tiempo reducido. Yo solo atendía la tienda. Afortunadamente no tuve que despedir a nadie, pero los empleados que se fueron no fueron reemplazados.

¿Estaba tranquilo?
Venían más clientes de lo esperado. Los que solían comer en el bistró descubrieron nuestra oferta de sándwiches y lo compraban en el mostrador. Algunos venían todos los días. Nos motivaban a seguir adelante. Y así nuestras ventas en el mostrador aumentaron y perdimos en suma solo un 20 por ciento, en lugar del temido 40 por ciento. ¡Fue un milagro!

¿Ha funcionado todo con normalidad desde que el bistró reabrió en mayo de 2020?
No, los clientes no se atreven a sentarse dentro del local. Cuando haga demasiado frío para sentarse afuera en la terraza me temo lo peor. Pienso comprar purificadores de aire para el interior. Y si eso no ayuda, tendré que cerrar el bistró.

¿La preocupación le quita el sueño por las noches?
No, soy una persona optimista. Solo temo que un empleado se infecte y que por eso tengamos que cerrar el local. El coronavirus me obligó a tomar decisiones. Durante años solo traté de aumentar las ventas en el bistró. Ahora nos estamos concentrando en nuestra panadería y nos gustaría abrir más sucursales una vez que las ventas se hayan estabilizado. Espero que el precio de los alquileres baje debido al coronavirus y que pronto encontremos una tienda adecuada. Porque la gente siempre seguirá comprando ricos panes y pasteles.

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