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La Paz de Westfalia de 1648 puso fin a la Guerra de los Treinta Años. El cuadro de Gerard ter Borch representa la ratificación de la Paz de Münster entre España y las Provincias Unidas de los Países Bajos, el 15 de mayo de 1648. A la derecha: el Tratado de Paz de Osnabrück del 24 de octubre de 1648.
La Paz de Westfalia de 1648 puso fin a la Guerra de los Treinta Años. El cuadro de Gerard ter Borch representa la ratificación de la Paz de Münster entre España y las Provincias Unidas de los Países Bajos, el 15 de mayo de 1648. A la derecha: el Tratado de Paz de Osnabrück del 24 de octubre de 1648. © Gerard ter Borch / Rijksmuseum / Public Domain; Riksarkivet (National Archives of Sweden) / Wikimedia Commons / Public Domain
Historia

¿Por qué es tan importante el consenso en Alemania?

El politólogo Herfried Münkler analiza la cultura del consenso en Alemania, sus raíces históricas y la posibilidad de que también acarree potenciales inconvenientes. 

28.08.2026Wolf ZinnInterview: Wolf Zinn

Señor Münkler, en la actualidad, Alemania se considera un país en el que los conflictos se solucionan preferentemente a través de negociaciones y consensos. ¿Se trata, ante todo, de un aprendizaje de las catástrofes del siglo XX? ¿O es una tradición que viene de mucho antes, por ejemplo, del Sacro Imperio Romano con sus fragmentaciones políticas y religiosas? 

El recuerdo de las prácticas de consenso en el Sacro Imperio Romano Germánico quizá esté presente aún entre los historiadores, pero no creo que forme parte del pensamiento de la clase política, con algunas excepciones. Ahora bien, sin duda existe una memoria colectiva que ha quedado plasmada en prácticas y ritos políticos y que pervive en ellos, aunque sus protagonistas no sean necesariamente conscientes de ello. Sin embargo, en la historia alemana, también hay etapas de una política sin consenso, en las que el término “intransigente” se convirtió en una fórmula de determinación, por ejemplo, con Guillermo II y en la época del nacionalsocialismo. Cuando estas prácticas llevaron al país sucesivamente a la ruina, volvió a priorizarse el consenso como modo de gobernar de forma democrática. En la República de Weimar, no obstante, la democracia también fracasó ante la necesidad de llegar a acuerdos y las dificultades que ello planteaba a los partidos.  

¿Qué consecuencias tuvo esto en el orden político de la República Federal después de 1945? 

Al igual que en la Constitución de Weimar, en la Ley Fundamental de la República Federal se estableció la obligación de alcanzar un consenso en el sistema electoral, la representación proporcional. En la historia de la República Federal, solo hubo una legislatura con mayoría absoluta de un único partido: la de 1953 a 1957. En todas las demás situaciones, se debieron formar gobiernos de coalición con negociaciones que exigieron ya importantes concesiones, seguidas de un gran número de acuerdos menores que también debieron alcanzarse. Esto y la estructura federal de la República fueron más importantes para que se genere la cultura alemana del consenso que una potencial influencia del antiguo Imperio Romano Germánico que dejó de existir en 1806. 

Si vamos un poco más atrás en la historia alemana, ¿qué experiencias de la Guerra de los Treinta Años repercutieron en la Paz de Westfalia de 1648? 

En primer lugar, la experiencia de que ninguna de las partes que se enfrentaban tenía ya posibilidades reales de vencer, y mucho menos la Casa Imperial de Viena y la Liga Católica liderada por Baviera, que durante mucho tiempo habían creído tener la victoria asegurada. Las derrotas que habían sufrido en Jankov y Zusmarshausen aumentaron notablemente su voluntad para firmar el acuerdo de paz ya negociado en Münster y Osnabrück. Durante mucho tiempo, las negociaciones de paz fueron, parafraseando a Clausewitz, una continuación de la guerra con otros medios: una lucha con la pluma en lugar de la espada. La posición negociadora cambiaba en función de la situación bélica. Y, en 1648, la situación estaba lejos de ser ideal para cualquiera de las dos partes: algunos contingentes de ejércitos mercenarios habían comenzado a ignorar el control de las autoridades políticas y librar su propia guerra contra campesinos a los que saqueaban, y ya no contra los ejércitos enemigos. La guerra había cobrado vida propia. Había que hacer la paz para volver a controlarla. 

Herfried Münkler
Herfried Münkler © picture alliance / teutopress

Wenn wir nochmals weiter zurück in die deutsche Geschichte blicken: Welche Erfahrungen des Dreißigjährigen Krieges waren entscheidend dafür, dass der Westfälische Frieden von 1648 möglich wurde? 

Zunächst einmal die Erfahrung, dass keine der gegeneinander kämpfenden Parteien eine realistische Aussicht auf den Sieg mehr hatte, schon gar nicht das Wiener Kaiserhaus und die von Bayern geführte katholische Liga, die sich lange auf der Siegerstraße gesehen hatten. Die Niederlagen, die sie bei Jankau und Zusmarshausen erlitten hatten, haben ihre Bereitschaft, den in Münster und Osnabrück bereits ausgehandelten Friedensvertrag zu unterschreiben, deutlich erhöht. Lange Zeit waren die Friedensverhandlungen, um Clausewitz zu variieren, eine Fortführung des Krieges mit anderen Mitteln, also ein Kämpfen mit der Feder anstatt dem Schwert. Die Verhandlungsposition veränderte sich mit der jeweiligen Kriegslage. Und die war im Jahre 1648 für beide Seiten nicht rosig: Teile der Söldnerheere hatten sich der politischen Direktionsgewalt entzogen und führten Krieg auf eigene Faust, also gegen die Bauern, die sie ausplünderten, und nicht mehr gegen die gegnerischen Heere. Der Krieg hatte sich verselbständigt. Man musste Frieden schließen, um seiner wieder Herr zu werden. 

¿Se puede trazar una línea de continuidad entre la Paz de Westfalia y la actual República Federal? 

Es difícil. Hasta la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de los Treinta Años y sus espantosos números de víctimas y la destrucción de regiones enteras eran el claro reflejo de lo que nunca debía volver a ocurrir. Después de 1945, este suceso se reemplazó en la memoria colectiva por la Segunda Guerra Mundial y esa es la situación hasta la actualidad.  

El consenso no siempre es posible y tampoco es necesariamente la opción adecuada.
Herfried Münkler

En tiempos de crisis, ¿la cultura alemana del consenso es una fortaleza especial o puede también obstaculizar decisiones rápidas y necesarias? 

Ambas. El consenso es un instrumento político que permite afrontar desafíos. Pero no siempre es posible y tampoco es necesariamente la opción adecuada. Las culturas políticas fuertes son aquellas que combinan ambas cuestiones: el consenso y la acción consecuente y con determinación, según la situación política, es decir, en función de los desafíos y los propios recursos y capacidades. Para poder decidir entre un camino u otro de manera acertada, se necesita una clase política con criterio. Y, en democracias, una mayoría de la población que también cuente con esta característica. La falta de criterio es una de las principales vulnerabilidades de la democracia.  

¿Ve alguna relación entre esto y el auge de AfD, un partido considerado de extrema derecha en algunos aspectos?  

El respaldo que está teniendo actualmente AfD es también fruto del rechazo a la cultura del consenso en Alemania. Los partidos autoritarios son siempre quienes más se benefician cuando existe un repudio hacia el consenso. El deseo de intransigencia y la preferencia por líderes autoritarios son cuestiones que van de la mano. 

Die Parteien von Bundeskanzler Friedrich Merz (r., CDU) und Vizekanzler Lars Klingbeil (SPD) liegen politisch teils weit auseinander. Die Regierungskoalition muss oft Kompromisse aushandeln.
Los partidos del canciller federal Friedrich Merz (dcha., CDU) y del vicecanciller Lars Klingbeil (SPD) mantienen en algunos ámbitos posiciones políticas muy distantes. La coalición de Gobierno tiene que negociar a menudo compromisos. © picture alliance / HMB Media

Sehen Sie dabei einen Zusammenhang mit dem Erstarken der in Teilen rechtsextremen Partei AfD?  

Der Zuspruch, den die AfD aktuell findet, ist auch das Ergebnis einer Ablehnung der Kompromisskultur in Deutschland. Autoritäre Parteien sind stets die Profiteure einer Verachtung von Kompromissen. Der Wunsch nach Kompromisslosigkeit und die Präferenz für autoritäre Führungsfiguren gehen Hand in Hand. 

Acerca de la persona: Prof. Dr. Herfried Münkler

El Prof. Dr. Herfried Münkler es uno de los politólogos más importantes de Alemania. Hasta su jubilación en octubre de 2018, fue profesor de la Universidad Humboldt de Berlín. Münkler ha publicado numerosos libros sobre política e historia.